* La credibilidad se les adelgaza, la confianza se convierte en polvo, la palabra de la 4T se disuelve en un vaso de agua como necesario colagogo para empezar a tragar sapos, por el exceso y rapidez de su enriquecimiento. Los ministros de la SCJN superaron la velocidad de la luz
Gregorio Ortega Molina
Sólo ahora desautorizan la voz de los abuelos. A fuerza de repetirlo, nos insistieron en que todo pasado fue mejor, hasta que a Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum necesitaron culpables para sus errores: Salinas, Zedillo, Fox, Peña y. el campeón de todo lo malo, Calderón.
Nada peor que el abominable neoliberalismo, los excesos de los machuchones, la mafia del poder pasado, y cuando no los encuentran o tienen a mano, sí recurren al método tradicional de la corrupción, como en el caso del tren Transístmico. El método heredado de Ejecutivo a Ejecutivo para protegerse, cuidar de los suyos y preservar al grupo: la judicialización.
Mientras en España recurrieron a los especialistas en transporte ferroviario, a los ingenieros y a la voz de los sobrevivientes para ofrecer respuestas en una semana sobre las razones del descarrilamiento, aquí necesitaron de treinta días para abrir un expediente fácil, irrecusable y con garantía de impunidad para los culpables. Decidieron quebrar el eslabón más débil y culparon al conductor por exceso de velocidad, tan “alta que convirtió los durmientes de concreto en madera podrida”. ¿Meme para distraer?
Allá, en donde se niegan a ofrecernos disculpas por la Conquista, la empresa responsable del tren siniestrado -privada, por cierto- determina montos, tiempo y forma para pagar las indemnizaciones y pagar los gastos hospitalarios.
Aquí, como el Interoceánico pertenece al Estado pulcro, regenerado y sin mácula de corrupción entre sus administradores, ni para cuándo, como ocurrió con las víctimas de la L-12. Carlos Slim no se ha dignado a presentar las cuentas de lo que debió gastar para restablecer lo que desde el inicio mal hizo, porque las exigencias del moche obligaron a entregar sobres a los de arriba.
Lo que escuché desde niño hoy es realidad. Cuando el cartero, la secretaria, el contador, el ingeniero, el maestro de obras o el conductor no son culpables, entonces es necesario administrar justicia y sancionar a los que delinquieron. Para infortunio de la doctora Sheinbaum Pardo, en este caso no se puede culpar a una guerra entre narcotraficantes.
La credibilidad se les adelgaza, la confianza se convierte en polvo, la palabra de la 4T se disuelve en un vaso de agua como necesario colagogo para empezar a tragar sapos, por el exceso y rapidez de su enriquecimiento. Los ministros de la SCJN superaron la velocidad de la luz.
@OrtegaGregorio




