Columna de opinión
La Costumbre del Poder: Reforma del Estado o dictadura V/V
Gregorio Ortega Molina
* Corromper y corromperse es cerrar los ojos a la manera en que allegados y familiares se conducen en el tráfico de influencias y la captación de aportaciones y cuotas para el movimiento, es indicar que el INAI debe desaparecer, e insistir en quebrar al INE y avisar que van con todo contra la SCJN, únicamente por no haberse plegado a los deseos del nuevo monarca, que humilla a los ministros y jueces, pero corre a saludar de mano a María del Consuelo Loera Guzmán
Gregorio Ortega Molina
Es preciso señalar que Andrés Manuel López Obrador no es el responsable de la deformación de la institución presidencial. Así la forjaron los caudillos de la Revolución, y la fortalecieron el jefe Máximo, porque deseaba durar para siempre, y Lázaro Cárdenas, para poder sacudirse a Plutarco Elías Calles.
Lo cierto es que el actual monarca no necesitaba sacudirse a nadie, y decidió exacerbar el poder metaconstitucional del presidencialismo, por la imagen que tiene de él mismo, y en la idea de que, contra viento y marea, su presencia será eterna.
¿Cómo lograr que la presidencia de la República signifique lo que significa en el imaginario mexicano? Por la narrativa que indica que el presidente en funciones es el alfa y la omega del modelo político y de la praxis de la administración pública, y sólo a través de la corrupción y una impunidad garantizada. Sin esa diada no hay poder que resista a las aspiraciones de legitimidad de los gobernados.
Lo terrible es que el modelo se repite incesantemente, hacia abajo y de manera lateral. El poder Ejecutivo también es ejemplo, y si hay corrupción en el ámbito presidencial, lo mismo ocurre en los tres niveles de gobierno, y gobernadores y presidentes municipales, permiten que el mal uso de los dineros públicos, el tráfico de influencias y las connivencias con los malosos, goteen a las manos de los subordinados.
Lo nefasto es que no hay gobierno más corrupto que el actual. E insisto, la corrupción no necesariamente es un intercambio de efectivo de unas manos a otras. Confrontar a los mexicanos es corromperse, lo mismo que denostar, humillar, acusar sin pruebas, sólo por ser el señor del gran poder.
Corromper y corromperse es cerrar los ojos a la manera en que allegados y familiares se conducen en el tráfico de influencias y la captación de aportaciones y cuotas para el movimiento, es indicar que el INAI debe desaparecer, e insistir en quebrar al INE y avisar que van con todo contra la SCJN, únicamente por no haberse plegado a los deseos del nuevo monarca, que humilla a los ministros y jueces, pero corre a saludar de mano a María del Consuelo Loera Guzmán.
Si el que llegue no reforma a la institución presidencial, en la silla del águila encontraremos sentado a un dictador.
www.gregorioortega.blog
@OrtegaGregorio
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