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La vida detenida / 113

Mauricio Carrera

 

No falta quien corrija.

-Buenos días.

Uno saluda porque es amable.

-Buenos días…

Al responder en automático, algo en el reloj biológico de muchas personas les hace ver que es más de mediodía. Viene, entonces, la corrección:

-Tardes.

Hay un dejo de amonestación, de regaño, como si uno fuera incapaz de hablar bien o de ignorar la hora que es.

Uno podría argumentar que el “buenos días” es válido, pues sigue siendo de día, no de noche.

-Tardes –insisten.

En ocasiones, nada más por molestar, me entran ganas de responder:

-¿Tardes? Yo diría que tarde, ¿no? Es una sola tarde la de hoy, no varias.

No vale la pena. Me voy con mi amonestación a cuestas a disfrutar la tarde. A pensar por qué decimos “buenas tardes” o “buenas noches”, y no “buenas mañanas”.

Misterios de la vida cortés y cotidiana.

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