México enfrenta un rezago en la explotación del litio mientras las baterías de sodio avanzan como alternativa de menor costo para el almacenamiento masivo de energía y China mantiene el control de buena parte del procesamiento y refinamiento del mineral.
Aunque la demanda de baterías de litio continúa impulsada por los vehículos eléctricos, el sodio gana espacio en aplicaciones para redes eléctricas y centros de datos de Inteligencia Artificial debido a sus menores costos.
En este contexto, especialistas cuestionaron el avance de LitioMx, empresa estatal creada para participar en la cadena de valor del mineral en México.
Armando Ernesto Alatorre, geólogo experto en minería, señaló que durante tres años LitioMx ha contado con un presupuesto de 36 millones de pesos, destinado, según afirmó, a gastos administrativos y no a actividades operativas para explotar yacimientos.
“En tres años, la empresa LitioMX ha tenido un presupuesto de 36 millones de pesos, todo etiquetado para gastos administrativos y nada para gasto operativo (explotación de yacimientos)”, aseguró.
Alatorre explicó que la viabilidad de los planes de la empresa estatal permanece incierta porque no se ha establecido un cronograma de trabajo ni se han detallado las inversiones o el presupuesto necesarios para desarrollar los proyectos.
“Levantar una fábrica de baterías requeriría inversiones de cientos de millones de dólares y un periodo de entre dos y cuatro años.
“Sin embargo, como no hay explotación en México, se tendría que importar el carbonato de litio principalmente de China, que actualmente controla 80 por ciento del procesamiento y refinamiento del mineral a nivel mundial”, dijo.
Alatorre expuso que, tras la nacionalización del litio bajo el argumento de soberanía energética y la creación de un organismo encargado de administrar, normar, vigilar, regular o participar en su cadena de valor, ninguna empresa nacional o extranjera podría fabricar baterías de litio en el País de manera independiente.
A las limitaciones presupuestales se suman las características de los recursos identificados en territorio nacional. Eugenio Grandio de la Torre, presidente de la Electromovilidad Asociación (EMA), explicó que el litio mexicano se encuentra en arcilla, uno de los tipos de yacimiento más difíciles de procesar.
De acuerdo con Grandio, actualmente no existe una tecnología viable para obtener de esos depósitos la pureza necesaria para fabricar baterías, mientras que el costo por tonelada de litio refinado proveniente de arcilla puede ser muy elevado.
En contraste, el sodio es más abundante que el litio y puede extraerse masivamente a partir de sales marinas con un menor costo de materia prima. Su desarrollo se concentra principalmente en sistemas de almacenamiento de energía por el peso y volumen de los equipos, por lo que no compite directamente con las baterías destinadas a vehículos eléctricos de alta autonomía.
Para las redes eléctricas, esta tecnología se perfila como una opción para parques solares y eólicos por su menor costo, mayor seguridad térmica e inmunidad al congelamiento.
Expertos consideran que, para cuando LitioMx consiga extraer su primera tonelada comercial, la cadena global de suministro del sodio podría encontrarse ampliamente instalada en parte del mercado y operar con costos menores.
Grandio también cuestionó los alcances planteados para la empresa estatal frente a los recursos disponibles.
“Los proyectos que plantea el programa son como una ‘tesis de universidad’: desconectada de la realidad, pues pretende abarcar investigación, fabricación y reciclaje de baterías con un presupuesto de apenas 36 millones de pesos cuando este tipo de industria requiere inversiones de miles de millones de dólares”, puntualizó.
El uso del litio se mantiene concentrado principalmente en dos grandes mercados: los vehículos eléctricos y el almacenamiento de energía para redes renovables.