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Morena achica su dirigencia en CDMX

Mensaje Político

Alejandro Lelo de Larrea

 

De cara a la que puede ser la elección más complicada para la izquierda en los 30 años que llevan en el poder en la Ciudad de México, el principal partido de esa tendencia, Morena, parece que no optó por el mejor perfil ni método para quien dirija sus destinos en la capital, porque el cargo lo devaluó a una categoría inferior, que dejó a cargo de un político que jamás ha ganado una elección, lo que puede complicar aún más el panorama y sufrir una debacle en 2027.

Antes que Paulo García, hubo dos opciones para “encabezar el partido”, pero ninguno quiso porque consideraron que es quedaba chico, por el riesgo de cargar la derrota del 2027 y además entrar por la puerta trasera, porque en Morena no había condiciones políticas para que el Consejo Estatal aprobara su nombramiento como presidente del partido. Tuvieron que meterlo con calzador, en una decisión autoritaria de la dirigencia nacional, designándolo “delegado de Morena en la CDMX en funciones de presidente”. Ojo, no es presidente, como sí lo fue el antecesor, Héctor Díaz Polanco, quien renunció harto de la grilla que le organizó su antecesor, Sebastián Ramírez, el mismísimo que dejó una deuda de 200 millones de pesos en el partido y se fue muy campante a Fonatur.

Paulo García no tiene trayectoria política que justifique su designación como delegado. Jamás ha ganado una elección: en el 2024 perdió hasta en su colonia, y por supuesto en su Distrito, el 30. Llegó al Congreso también por la puerta de atrás: en el penúltimo lugar de las plurinominales que le regaló el IECM a la 4T. O sea, cuestionada su legitimidad doblemente, y por eso al interior de Morena hay quienes lo ven como el peor es nada.

Va a ser muy complicado para Paulo García, porque no tiene poder, no va a incidir siquiera en una candidatura y menos en el ejercicio de las prerrogativas del partido. Todo lo definirán Claudia Sheinbaum y Clara Brugada; la organización electoral la trae Ariadna Montiel. Ni siquiera van a buscar a Paulo García para otros asuntos, porque tiene dueño: Sebastián Ramírez.

En realidad, Paulo fungirá en el mejor de los casos como una especie de vocero del partido, que estará en todos los medios de comunicación que le sea posible peleando con la oposición, con posiciones encontradas que esencialmente no modifican la percepción ciudadana y menos la tendencia electoral. En resumen, será el gritón de Morena que discutirá frente a los gritones de la oposición, que de entrada tendrán argumentos sólidos para descalificarlo, porque ni siquiera es presidente formal.

 

FOTO: Especial

El alivio para Paulo García es que ya no tendrá que competir para su reelección en el Distrito 30, que sabe la tenía perdida, y Morena tendrá que buscar un perfil verdaderamente competitivo, o alguien que de plano acepte sin chistar postularse para perder.

Tampoco seguirá siendo diputado local ni vocero de Morena, pero se queda en el cargo una vocería compartida entre Cecilia Vadillo y Ángel Tamáriz, lo que ha generado molestia en la bancada de Morena, porque no permiten la participación de otros legisladores. Además, no los ven con la suficiente autoridad política. Vadillo también perdió su distrito y llegó al Congreso con una de las pluris regaladas. Tamariz es diputado suplente de Fernando Zárate, quien hizo la campaña ganadora, mientras él estaba de brazos cruzados.

Si Morena logra buenos resultados en 2027 será gracias a la jefa de Gobierno, Clara Brugada, pero si no le va bien, como todo va apuntando hasta el momento, Paulo García será el responsable y tendrá que irse, porque de inmediato iniciará la carrera por el 2030, que podría ser aún más complicada.

Tampoco es que a Paulo García le debería preocupar mucho fracasar en el 2027, porque eso no significa que sea su final político. En la CDMX, la izquierda tuvo el peor resultado de su historia en 2021, bajo la presidencia de Héctor Ulises García Nieto, quien tal parece que fue premiado por ello: desde octubre de 2024 es secretario de Movilidad de la CDMX. Así que, Paulo tiene esperanzas. Lo veremos.

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