NEMESIS
Fernando Meraz Mejorado
Nuevamente el miedo, la zozobra, ese ahogo que nace de muy adentro, que nos obliga a replegarnos contra la pared, una silla o a cualquier asidero a la mano. En la radio y los televisores se repiten, interminables, las sirenas de las ambulancias y de las patrullas policíacos y no hay quien pueda decir con honestidad que no le importa.
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Vivir con miedo es atroz. Es no atinar a encontrar un piso para resistir de pie y darle vuelta al teclado de los medios de comunicación en busca del que ofrezca explicación o consejo. Leer y releer periódicos y revistas, buscando un espacio para comprender la vida y entender al mundo. Algo más que la nota que da cuenta de que bajo la dirección de “asesores” enviados por Washington, militares mexicanos “encontraron” y mataron al capo del narcotráfico conocido como
“El Mencho” y otros siete de sus sicarios.
La nota, se repite y se convierte aún a medias, sin presentar datos, en donde fue el encuentro, informar la hora en que ocurrió, el ataque lo mismo una y una vez. A falta de argumentos verosímiles. El refrito se repite en cada turno de noticieros desde la mañana hasta la noche, los postes con tres fotografías del narcotraficante derribado. Los presentadores, a falta de más información, recurren a sacar al aire entrevistas con supuestos “expertos en temas de seguridad”, que acaban por dejarnos más confusos.
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Así hoy en México se vive en el miedo. Con esa sombra que, junto con la zozobra de la crisis, se agarra a los talones del sueño, como ola que se arrastra silenciosa por la playa antes de romper con el rugido de lo desconocido. Ese miedo es un arroyo subterráneo que corre bajo la tierra de nuestra alma, a veces apenas un susurro en las raíces, otras un torbellino que se lleva con él los cimientos de lo que creíamos seguro. Como el eco que repite la palabra que nunca quisimos decir, vive en los rincones donde la luz aún no ha llegado a escribir su poema. – – oOo–





