La evaluación PISA registró una caída sostenida en el desempeño de estudiantes de 15 años entre 2015 y 2025, con descensos en lectura, matemáticas y ciencias en el promedio de los países desarrollados.
De acuerdo con los datos publicados este martes, los resultados disminuyeron 27 puntos en lectura, 22 en matemáticas y siete en ciencias. La OCDE estima que 20 puntos equivalen aproximadamente a lo aprendido durante un curso escolar.
En España, el retroceso durante la última década fue mayor: 45 puntos en lectura, 29 en matemáticas y 16 en ciencias.
El informe se basa en los exámenes y cuestionarios respondidos por 760 mil estudiantes de 90 países. Según la organización, el descenso no parece coyuntural y está relacionado con cambios simultáneos en los estudiantes, las escuelas, los sistemas educativos y la sociedad.
Entre los factores señalados se encuentran la generalización de los dispositivos digitales, una menor curiosidad y disposición al esfuerzo, además de la pérdida de hábitos de lectura. Los adolescentes enfrentan más dificultades para comprender textos largos y resolver tareas que exigen evaluar, reflexionar, recordar e integrar información de varias fuentes.
Entre 2018 y 2025, la proporción de lectores precisos y fluidos cayó seis puntos porcentuales. En contraste, los lectores apresurados, que responden rápido pero de forma incorrecta, aumentaron cinco puntos y representaron 12% del alumnado de la OCDE.
El rendimiento también empeoró en las partes finales de la prueba, un resultado que el informe relaciona con una menor atención, perseverancia o confianza frente a ejercicios difíciles.
Los estudiantes reportaron además una menor motivación para aprender. En España, el porcentaje de adolescentes que afirmó sentir curiosidad por muchas cosas bajó 3.2 puntos desde la edición anterior, hasta 72%. Quienes dijeron realizar un esfuerzo adicional cuando el trabajo se vuelve difícil descendieron 3.3 puntos, hasta 68%.
Desde 2009, cada vez menos jóvenes aseguran leer por gusto. Disminuyó el consumo de libros de ficción, revistas impresas y periódicos en papel, mientras aumentó la lectura digital para buscar información y chatear.
El informe señala que quienes leen libros de ficción y textos más largos, especialmente en papel, obtienen mejores resultados en lectura, incluso después de considerar su perfil socioeconómico.
La OCDE también advierte que los estudiantes nacidos en 2009 crecieron con una amplia disponibilidad de dispositivos electrónicos personales. La interacción frecuente con textos digitales favorece una lectura selectiva o funcional, cambios constantes de tarea y menos tiempo para prácticas de lectura prolongada.
Las aulas se volvieron más diversas. En el promedio de la OCDE, el alumnado de origen migrante aumentó 25% desde 2018, hasta representar 16.7% del total. En España, el incremento fue de 64%, hasta 20.3%.
Los directores reportaron más estudiantes refugiados, con necesidades educativas especiales o cuya lengua materna es distinta a la del aula.
El acoso escolar y los problemas de disciplina también aumentaron en 2025 frente a 2022. Desde 2018, el tiempo que los docentes destinan a mantener el orden pasó de 13% a 16%.
En España, 39% de los alumnos afirmó que el ruido y el desorden interrumpen la mayoría o todas las clases de ciencias, ocho puntos por encima del promedio de la OCDE.
El informe señala que la pandemia pudo dejar secuelas educativas, pues los estudiantes evaluados tenían 10 u 11 años en marzo de 2020.
En España, el porcentaje de estudiantes que dijo haber faltado un día completo a clases durante las dos semanas previas a la prueba aumentó de 30% a 34% entre 2018 y 2025.
También disminuyó el apoyo familiar: 69% afirmó que sus padres les preguntan al menos una vez por semana qué hicieron en la escuela, frente a 77% tres años antes.