Enaela García CEO de CYCSAS
En México, las redes sociales se han convertido para millones de mexicanos el punto a donde cibercriminales han llegado para hacer su “agosto”. La filtración de datos derivada de hackeos a dependencias gubernamentales y sistemas de salud abrió la puerta a una nueva generación de fraudes personalizados que utilizan información real para engañar con mayor precisión.
La Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en el arma favorita de los ciberdelincuentes. Hoy no sólo circulan perfiles falsos mejor diseñados, sino también audios clonados y mensajes prácticamente indistinguibles de los reales. El objetivo es manipular emocionalmente a las personas para obtener dinero, contraseñas o acceso a cuentas personales. La amenaza ya no parece improvisada: ahora es automatizada, masiva y altamente creíble.
A este escenario se suma el Mundial de Futbol 2026, utilizado por redes criminales para crear miles de dominios falsos y anuncios fraudulentos en plataformas digitales. La venta inexistente de boletos, hospedajes o productos oficiales se ha convertido en uno de los fraudes más frecuentes del año. Paralelamente, continúan creciendo los casos de “montadeudas”, así como el robo y secuestro de cuentas de WhatsApp y Facebook.
El riesgo es aún mayor para menores de edad. Especialistas han advertido sobre el incremento de casos de violencia digital y acoso en línea (grooming), lo que obliga a reforzar controles parentales y educación digital desde edades tempranas.
Frente a este panorama, las recomendaciones básicas siguen siendo las más efectivas: activar la autenticación de doble factor, evitar redes WiFi públicas para operaciones sensibles y desconfiar de enlaces urgentes o promociones demasiado atractivas. En tiempos donde la IA puede falsificar textos, imágenes e incluso voces, pedir una videollamada para confirmar la identidad de alguien podría marcar la diferencia entre la prevención y el fraude.
México enfrenta un desafío urgente: entender que la seguridad digital ya es parte de la seguridad cotidiana.