Columna de opinión
Rumbo a las elecciones
Alberto Woolrich Ortiz
El voto, derreniego, sufragio o como quieran llamarlo, es una forma democrática y constitucional de resolver y terminar con una mala gobernanza.
Lo ideal o sublime, naturalmente sería, que la ruptura se diese de manera civilizada sea, cuál sea el partido político que pretenda ocupar el sitial de esa mala o pésima gestión administrativa.
Generalmente en los Estados Unidos Mexicanos y particularmente en ésta Cuarta Transformación de la Nación, ello es muy difícil, por no decir imposible de alcanzar. Poner a diversas ideologías de partidos políticos de acuerdo es una ardua y titánica faena. Si ese pretenso nuevo gobernante o pretensa nueva dirigente pertenecen a la misma ideología, resulta más complicado todavía.
Si a lo antepuesto unimos que en el México de hoy el momento elegido para tratar de obtener ese voto para concluir esa mala gobernanza es el de la ruptura, esto es, cuando se ha llegado a la conclusión de que no se entiende nada y para nada. El pueblo empieza sólo a tener Fe en la Virgen Guadalupana.
Pero si encima de lo antedicho, en el México del 2023 se tiene que alcanzar la avenencia sobre la separación de poderes, fondos públicos, seguridad, salud, educación, integridad, justicia, legalidad, nos aproximamos a lo imposible. Tómense en paridad de proporciones la corrupción, la insalubridad , la pasión por la ilegalidad, el desengaño, la frustración, mezclese todo ello, con una importante dosis de presupuestos aprobados y justicia, y si no sale de ahí el caos, se le aproxima bastante.
Para obtener ese voto popular nuestros partidos políticos hacen negociaciones que ellos mismos rompen, pactos que no se respetan, promesas que se incumplen; después de grandes e incontables esfuerzos todo se rompe, porque todos quieren el poder para mandar, para disponer a libre antojo del erario público, para no proveer justicia, para seguir faltando a la letra y al espíritu de nuestra Carta Magna, para satisfacer su aura sacra fames o desmedida sed de riqueza. Lo mismo. Y ningún instituto político puede o quiere ceder.
La pregunta de hoy sería ¿Se quiere dar continuidad a esa mala gobernanza? O, ¿Se busca el voto para buscar un México mejor?..
Es cuanto.
Lic. Alberto Woolrich Ortiz.
Presidente de la Academia de Derecho
Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C..
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