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Sanz y Cuauhtémoc

HOMO POLÍTICUS

PAVE SOBERANES

  • «Honorable Congreso…», la Primer Mentira

 

Tres años José Manuel Sanz —un semidios con apetito bestial, hosco y tosco— fue tres años gobernador de facto en el estado de Morelos.

Todo ese tiempo fue marionetista reconocido de Cuauhtémoc Blanco —un ignorante paracaidista de Tepito que se hizo rico gracias a su talentosa manera de patear el balón—, quien con fidelidad a esa condición cognitiva no se dio cuenta de que había sido secuestrado por su peninsular mentor.

Ambos, como los hombres blancos barbados y de ojos con escasa melanina, llegaron a tierra prometida a expoliar todo a su paso, incluso la paz de los oriundos. El colgante al cuello de Sanz con la imagen de la virgen del Pilar en oro de 24 quilates, fue muestrario. La imagen de Blanco de una mordida a un gran pastel con el logotipo del anfitrión del mundo, otra muestra. Pero qué tal ordenaron la celebración de una misa en Palacio de Gobierno, violatoria del constitucionalismo, sin confesar sus pecados.

Lo primero que hizo Sanz —con su peinadito de Platón, pero sin su mente brillante— fue mantener a cuatro paredes a Blanco, incomunicado. Todo el tiempo se la pasaba jugando FIFA 2016. No dejaba que se le acercara nadie conocido. Cuando se debía tomar una decisión, Blanco aprendió la muletilla de «Velo con Sanz», y ordenaba, acatando. El poder tras el trono era el poderoso jefe de la Oficina de la Gubernatura que compró poderes metaconstitucionales a la corrupta Legislatura 53 que desempeñó con vulgar cortesanía como aún más vulgar servidumbre del peladito de Tlatilco.

¡Ah, qué tiempos! Poder compartido, igual a gobierno dividido. Gobierno dividido, igual a anarquía. Las familias de Morelos —la verdadera clase mandante—, padecieron improvisación, desenfreno, extralimitaciones y patrimonialismos de La pareja gubernamental. A toda acusación, a todo señalamiento, tenían el manual a la mano: negar todo, primera regla. «Son mentiras», «Es falso», «Me quieren hacer daño».

Como Mutt y Jeff —Benitín y Eneas, en la canción Día de Enero [«Pero mi loco amor, es tu mejor doctor»]—, los personajes de la tira cómica estadounidense, Sanz y Cuauhtémoc llegaron a hacer el ridículo al gobierno de Morelos en el corto tiempo, del que salieron con saldo favorable en papel moneda, pero también cargando una mochila con miles de muertos, miles de desaparecidos, miles de viudas, miles de huérfanos…

 

Cuando le explicaron con paciencia una y otras tantas veces al exfutbolista y actor cómico de Televisa el daño infligido de Sanz, tomó la decisión de despedirlo, pero no lo presentó ante el Ministerio Público. Huyó cargado de secretos y de información de delicada a grave que compartió con Blanco. Los socios de Sanz lo negaron antes de que el gallo cantara tres veces, pero continuaron el desenfreno. El gobernador lo fue hasta tres años después, cuando dejó de compartir el poder con la figura de cogobernador, vicegobernador, gobernador de facto de apetito bestial, hosco y tosco…

 

letraschiquitas

El procurador de Justicia no tomó Gándara sin número, lo utilizaron ayer como rehén los Tres Poderes en su apersonamiento ante la Legislatura 56. El patrocinio de porristas de empleados de gobierno no fue respaldo, sino dardos envenenados. Al llamar «honorable» al Congreso, mintió. Al decir ciudadanas y ciudadanos faltó a la Real Academia Española. La partidización de las preguntas corrió a cargo de los diputados, que no legisladores. Su corbata tono MORENA ideologizo y subordinó. Cosa rara: nunca en la historia de Morelos, nunca, habían abierto espacio para los poderes Ejecutivo y Judicial, en una comparecencia propia de la División de Poderes. Pero el mensaje está dado: la invasión intrapoderes en Morelos es real.

El muñequito de pastel de Palacio de Gobierno entro al salón de sesiones como Armillita chico, con un invisible traje de luces caramelo. De la estudiante universitaria desaparecida negó dar más datos de la investigación, «porque aún no ha sido localizada». A casi tres años del ataque a la integridad sexual a una mujer, de parte del impune gobernador anterior, no-hay-a-van-ces. El titular de la vieja procuraduría de Justicia no generó confianza, propósito de ese acto de política suave.

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