Columna de opinión
Se equivocaron de “presunto homicida”
Javier Roldán Dávila
La insoslayable brevedad
Javier Roldán Dávila
El aspecto más helénico de la Atenas Veracruzana, es la tragedia de padecer a sus gobiernos
Increíble la proverbial torpeza de la Fiscalía General de Veracruz, misma que debe asumir la fiscal Verónica Hernández Giadáns, cuando anuncian la detención de uno de los presuntos homicidas de las periodistas de Cosoleacaque, Yessenia Mollinedo Falconi y Sheila Johana García Olivera, y resulta que no era el indiciado sino un homónimo.
¿Quién puede confiar en los resultados de una averiguación que no establece con claridad la persona a detener?, todavía tienen el cinismo de afirmar que la prontitud de los avances se debe a los trabajos de Inteligencia y demás métodos policiacos con investigación científica.
Este suceso que, debería costarle el puesto a la doña, desnuda todo el desaseo de la Fiscalía, que sólo actúa por consigna, es decir, si el homicidio es de alto impacto (o el delito a perseguir tiene motivaciones políticas), se vuelve urgente encontrar un presunto delincuente, lo cual ha convertido a la institución en una ‘fábrica de culpables’.
Además de este tema, ahí están las recomendaciones de la CNDH en los casos de July Raquel, de José Manuel del Río Virgen y de los cientos de detenidos por ‘ultrajes a la autoridad’.
La procuración de justicia en la entidad, está a cargo de la nueva ‘mafia del poder’ local misma que, solapada por el Big Brother, ha suscitado un clima de terror, ya que, cualquiera puede ser detenido para convertirse en trofeo de caza de los alevosos mandamases.
El fenómeno no es anecdótico (aunque tiene tintes de tragicomedia), como nunca se había visto en tiempos recientes, estamos padeciendo una faceta del terrorismo de Estado que, bajo el pretexto de combatir la impunidad, ha desatado una batida que tiene como objetivo principal, crear un ambiente de intimidación: tú sabes si te metes con nosotros.
En este contexto, se repite el escenario de 2013, cuando se advirtió al entonces presidente, que la descomposición del clima político-administrativo en Veracruz no devendría en nada bueno, hoy, de nueva cuenta, el Tlatoani vuelve la mirada a lontananza.
Todo sería distinto, si entendieran que ‘la plenitud del pinche poder’, es transitoria.
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