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Se imponen cabilderos (II)

No Pasa Nada

Por: Jesús Solano Lira

 

Para muchos diputados, la presencia de cabilderos en el recinto de San Lázaro, es un mal necesario, y su práctica es legitima y regulada en México.

A esa regulación le siguen el soborno y la extorsión, a la que ceden, en infinidad de ocasiones, los grupos parlamentarios, que anteponen sus intereses personales o de grupo, al bienestar de la población.

Para nadie es un secreto que la Ley de Ingresos, es sometida a una intensa negociación con los cabilderos que representan los intereses de empresas embotelladoras, tabacaleras y alcoholeras.

En la entrega pasada, describimos que es lamentable, que por segundo año consecutivo, el Paquete Económico dejó fuera la actualización del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a bebidas alcohólicas, cuyas tasas están congeladas desde 2014.

Y ahí le va. De acuerdo con la Red de Acción sobre Alcohol (RASA), en la actualidad es más barato comprar una cerveza de un litro o una “pachita”, en mis tiempos le llamaban “nalguera”, de destilado que un pan de caja. Quiúboles.

Va el ejemplo, y la neta, la neta, nos hay exageración.

Hoy en día, un pan de caja chico cuesta, en promedio, 48 pesos, mientras que una «caguama» 35 y una «pachita» de destilado, 29 pesotes.

Lo paradojo, y coincido con RASA, en que mientras el Gobierno anunció un incremento histórico al presupuesto de salud, deja intacto el impuesto a un producto que genera costos por más de 552 mil millones de pesos al año, muy por encima de lo que se recauda por su venta.

Las organizaciones civiles no pugnan por un nuevo impuesto, ya que el IEPS a bebidas alcohólicas ya existe, y se promedia en 26.5%, 30% y 53%, según su graduación, cuyas tasas no se han modificado desde 2014.

Especialistas de la salud, coinciden que es lamentable que se mantenga el gravamen al precio del producto y no la cantidad de alcohol que contiene, que sería lo más lógico.

Sin duda, es un tema muy espinoso, por los intereses que se tocarían de incrementarse el IEPS a bebidas alcohólicas, que ocasionan severos daños a la salud, y son detonante de problemas laborales y familiares.

En ese contexto, el vocero de RASA, Luis Alfonso Robledo señaló: “México no puede seguir tratando al alcohol como si fuera un producto cualquiera, y lamentó que sea) más caro alimentar a los hijos que comprar un producto que genera enfermedades, muertes y costos que terminan pagando las familias y el Estado.

Para el director de Fundación Renacimiento y miembro del Comité Técnico Interinstitucional sobre Alcohol, Adrián Martínez Florean, es necesario “impulsar una reforma al IEPS, que grave las bebidas de acuerdo con la cantidad de alcohol puro que contienen, y que los recursos obtenidos se destinen a programas de tratamiento y prevención”.

Especialistas como Yahaira Ochoa Ortiz, de la Red de Mujeres por la Salud (REMUSA), “el consumo agrava la violencia de género. El 20% de las mujeres casadas o unidas que sufrieron violencia de pareja reportaron que esta situación comenzó o empeoró” por el alcoholismo de su pareja.

Lo que es un hecho, es que la evidencia científica respalda esta medida. Un meta-análsis de 112 estudios, encontró una relación consistente entre mayores precios o impuestos y menor consumo de alcohol, y eso lo fundamenta la Organización Mundial de la Salud.

Ojalá que los legisladores hagan la tarea, y trasciendan en la actual legislatura, tiempo les sobra, ganas quién sabe.

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