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Sheinbaum es responsable de incumplimiento en el Metro

Mensaje Político

Alejandro Lelo de Larrea

 

El 22 de junio, dos días antes de que se jugara el tercero de los cinco partidos del Mundial en la Ciudad de México, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada por fin pudo reabrir las últimas cuatro estaciones de la Línea 2, una de las cuales, Taxqueña, conecta con el Tren Ligero que lleva al Estadio Azteca, razón por la que se intervinieron.

Pero dramáticamente incumplieron en los tiempos de entrega. Cuando menos un retraso de 22 días, porque el compromiso de las autoridades capitalinas era reabrir esas estaciones a más tardar el 31 de mayo, 12 días antes de la inauguración del Mundial. Además, no sólo en esas estaciones, también en otras que se remodelaron de esa misma Línea, falta la señalética, la nomenclatura, en algunas escaleras no hay barandales, fallan las eléctricas. En resumen, todavía hay obra negra.

A primer vistazo, la culpable de que no se haya concluido a tiempo la remodelación de la Línea 2 es la jefa de Gobierno. Cierto, es su responsabilidad y le toca asumirla, aunque quien le haya incumplido a ella sea el director general del Metro, Adrián Rubalcava, en buena medida porque anda más metido en su precampaña en Cuajimalpa que en atender sus obligaciones como cabeza de ese sistema de transporte neurálgico para la movilidad de la CDMX.

La responsabilidad plena de la jefa de Gobierno sería en una lógica de que ella hubiera elegido a su equipo de trabajo. Pero como no fue así, ya en el detalle fino la culpa del incumplimiento cambia de manos: recae en la presidenta Claudia Sheinbaum, porque ella le impuso a Brugada la decisión de designar a Adrián Rubalcava como director.

La jefa de Gobierno se oponía porque no cubría –ni aprobó la curva de aprendizaje–, y por eso tardó en llegar al cargo: se supone que iba a ser en diciembre de 2024 y asumió hasta mayo de 2025, tras las presiones que ejerció el propio Rubalcava, casi haberse encadenado en las puertas de Palacio Nacional, porque confiaba en que la presidenta “cumpliría” su compromiso, según decía.

 

FOTO: Archivo / especial

Por eso es que la presidenta tendría que asumir la responsabilidad de que le falló Rubalcava, su imposición en el Metro, quien para fines prácticos le causó un agravio no sólo a Brugada, sino a los habitantes de la Ciudad de México, en especial a los millones de usuarios del Metro, que padecieron cierres de estaciones, más de 100 personas accidentadas por falta de protección civil, y encima todavía una parte sigue en obra negra.

Para estas obras en la Línea 2 se erogaron 2 mil 200 millones de pesos, de los cuales aportó mil 500 millones el gobierno federal, y 700 millones el GCDMX. Un tercio de todos los recursos se gastaron en mantenimiento mayor, y el otro tanto en estética de las estaciones.

El jueves le preguntaron a Sheinbaum en la mañanera su opinión sobre la remodelación de la Línea 2 del Metro, y respondió: “Lo he visto en redes, la verdad, porque no, no he tenido oportunidad de visitarlas, pero creo que quedaron muy bien. Siempre hay críticas de los que ya sabemos que nos critican, no importa lo que hagamos, pero quedó muy bien la Línea 2 del Metro, la verdad”.

Le replicaron a la presidenta, diciéndole que todavía hay obra negra en algunas estaciones y de inmediato atajó: “Pues hay que preguntarle a la jefa de Gobierno, porque son ellos quienes están realizando la obra”, dijo sin el menor rubor de que, de fondo, sabe que ella carga la responsabilidad política, por haber impuesto a Rubalcava en el Metro. ¿Hasta cuándo van a seguir padeciendo los usuarios del Metro de la CDMX las malas decisiones presidenciales? Lo veremos.

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