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Sheinbaum le jala los bigotes a Trump

ÍNDICE POLÍTICO

FRANCISCO RODRÍGUEZ

 

Al estilo del régimen de Cuarta… De improviso, de buenas a primeras, sin un plan ni mucho menos una estrategia, a las carreras la señora Claudia Sheinbaum se echó un clavado hasta Barcelona solo para unirse a un grupo de populistas que, sin serlo, se dicen de izquierda… ¡sólo para provocar a Donald Trump, quien tiene autoridad sobre ella, mal carácter y que puede reaccionar de forma agresiva si se le agota la paciencia…

… y viajó a España no para hablar y defender los intereses de México… ¡sino para salvaguardar a la dictadura cubana y exigir el excarcelamiento de la corrupta argentina Cristina Fernández!

Convocada por el presidente del gobierno español Pedro Sánchez –a quien el estadounidense trae en la mira por su negativa a prestarse a la guerra en contra de Irán a la que lo arrastró Benjamín Netanyahu–, Sheinbaum no sabía ni cuál era el título del encuentro, como lo evidenció en una de sus mentiñeras –Global Progressive Mobilisation– ya celebrado este fin de semana en la capital de Cataluña.

De última hora decidió sí asistir al foro de “progresistas”, justo en las vísperas de que representantes de su gobiernito se sienten formalmente por segunda ocasión a revisar y reelaborar el tratado comercial con el vecino del norte.

¡Pero qué necesidad tiene la señora de seguir empedrando el camino hacia la continuación del T-MEC!

Como si no bastaran las espurias sobrerrepresentaciones de Morena y aliados en el Congreso de la Unión… como si no fueran suficientes las desapariciones de los organismos constitucionales autónomos… como si el nuevo Poder Judicial no estuviese bajo el fuego de las críticas de propios y extraños… como si el terrorismo fiscal a través del SAT no provocara el espanto y la ira de los inversionistas extranjeros… y, sobre todo, como si en la Unión Americana capitalistas y políticos no señalaran que quienes aquí verdaderamente mandan y tienen todo el poder son los cárteles del narcotráfico que ya tienen infiltrados hasta a los sindicatos.

¡Pero qué necesidad de ir hasta la Ciudad Condal solo para jalarle los bigotes a Trump!

Qué necesidad, insisto, si de cualquier forma Sheinbaum terminará “doblándose”, como antes ya lo hicieron López Obrador y Marcelo Ebrard, ante el estadunidense.

 

México y EU, ensartados quieran o no

Durante meses, la señora Sheinbaum ha mareado a los mexicanos que ven sus mentiñeras con “puros choros”.

Primero, que Trump alardeaba. Que tenemos el Himno Nacional. Que ella no creía. Que dizque la soberanía. Que se esperaría hasta que el repetidor Presidente de los Estados Unidos pronunciara su discurso de inauguración. Que aplicar aranceles afectaría más a los vecinos del norte. Que si los refrigeradores, las pantallas, los autos. Huecos, infumables y reiterativos rollos con los que pretendía esconder el temor ante la tormenta que se le venía encima.

Luego dijo que ella estaba “tranquila”, porque su gobierno tenía un Plan A, un Plan B y un Plan C para enfrentar cualquier situación adversa.

No mencionó el Plan Ch, el de responsabilizar a quien dicen que vive en Casa “La Chingada”.

Y al final, el que siempre acaba imponiéndose es el Plan D, el de Donald, porque ella y su fallida Administración han acatado sin siquiera chistar todo lo que se les impone desde Washington: aranceles a China, por ejemplo, y ahora hasta el fracking para extraer gas y petróleo de las rocas del subsuelo.

México y su vecino del Norte están ensartados. Por la obcecación de los enfermos a mandar –AMLO y Trump, but of course–, aunque no puedan ni deban, por resistirse a ser sustituidos en los momentos calmos y oportunos, cuando no se suscitan tormentas ni ciclones en los cambios de mando, cuando no se precipita un país junto con su propia paranoia de poder.

Los individuos ambiciosos y desafortunadamente sanos, aunque afectados en la mente, se aprovechan de los hombres y mujeres disminuidos en sus aptitudes físicas y en sus reacciones normales ante cualquier eventualidad, para manejarlos a la medida de sus antojos, sin límite del ridículo, sin horizonte en sus atrevimientos.

Obviamente, una persona enferma, digna de cualquier compasión, se convierte en peligrosa cuando a todo costo quiere seguir tocando el pandero, o cuando lo pretende, porque lo hace hasta cuándo se ha vuelto más que evidente que todo esfuerzo es nulo.

Rebasa toda lógica el no hacerlo, y enferma al resto de la sociedad. Los habitantes de México, Estados Unidos y Canadá con millones de pobres, necesitados y hasta hambrientos, no merecen esos desplantes. La ambición toca los dinteles del sacrificio absurdo, raya en lo demencial.

 

Así que cada vez estamos peor

Tenemos un gobierno transexenal que ha llegado al extremo de desacreditar a sus únicas instituciones encargadas de la vigilancia, honradez e imparcialidad de la aplicación de la justicia. Con organismos electorales, para empezar, que piden a gritos ser declarados incompetentes e incapacitados, para bien de todos.

Los cuatroteros obtuvieron así un poder omnímodo, superlativamente cínico, por aferrarse al uso de los poderes del Estado para consumar sus sandeces, imponer su ignorancia y desenfreno en el prevaricato, el abuso de funciones, la venta maquinada de la soberanía nacional, el entreguismo a los verdugos del extranjero y la sustitución a modo de las normas prevalecientes, ‎siempre faltos a su palabra.

Se les dice cínicos, sólo porque la costumbre inveterada del periodismo mexicano ha asumido como conducta eludir las calificaciones exactas, necesariamente majaderas, para referirse a las de quienes desde cualquier posición destruyen la dignidad y el orgullo de los bien nacidos en esta tierra generosa.

Hay cortedad, empero, en esta adjudicación gramatical que requiere un hasta aquí, un ya basta a los dizque gobernantes de México, más a los que se han pasado de la raya, del castaño oscuro, para hacer prevalecer sus intereses monetarios “en alianza con el narcotráfico” sobre las exigencias colectivas.

El juicio histórico contra AMLO, Sheinbaum y sus seguidores vendrá, pésele a quien le pese.

Esperamos verlo a la brevedad.

Pero, mientras, ¡qué necesidad tenía doña Claudia de jalarle los bigotes a Trump!

 

Indicios

Existe una interpretación equivocada y manipulada, además, de que con la fugaz visita de la señora Sheinbaum a Cataluña se estarían normalizando las relaciones con España que AMLO congeló por un capricho alimentado por su actual cónyuge… a la distancia. La invitación fue del jefe del gobierno. El jefe de Estado es Felipe VI, quien cortés y educado ha querido que la fiesta entre las dos naciones continúe en paz. Pero aquí, Sheinbaum sigue ciegamente la voluntad de la pareja López-Gutiérrez, y no hay descongelamiento con el reino hispano. Lo de los gobiernos es otra cosa. Están cortados con la misma tijera. * * * Por hoy es todo. Va para usted mi reconocimiento por la lectura que ha hecho de este Índice Político. Y como siempre, mis deseos de que tenga ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

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