Astrolabio Político
Por: Luis Ramírez Baqueiro
“El liderazgo es una oportunidad de servir; no de lucirse”. – J. Donald Walters.
El Segundo Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo no sólo sirvió para colocar sobre la mesa cifras económicas, laborales y de seguridad. Para Veracruz dejó además una lectura política imposible de ignorar: la relación entre la Presidenta y la gobernadora Rocío Nahle García está muy lejos de ese supuesto distanciamiento que periódicamente algunos sectores pretenden instalar en la conversación pública.
Nahle estuvo presente en Palacio Nacional junto con mandatarios estatales e integrantes de la clase política nacional. Pero la mejor manera de medir una relación entre gobiernos no son las fotografías, sino los resultados.
Sheinbaum llegó a su segundo informe destacando una transformación profunda del mercado laboral. El salario mínimo, recordó, pasó de 2 mil 800 pesos mensuales en 2018 a más de 9 mil pesos en 2026, un incremento real acumulado de alrededor de 154 por ciento. El salario promedio de la economía se ubica por encima de los 20 mil pesos mensuales y la pobreza laboral alcanzó su menor nivel desde que existe registro comparable. A ello se suma el proceso para llevar gradualmente la jornada laboral a 40 horas semanales.
En economía, pese al complicado escenario internacional, el Gobierno federal presume estabilidad: inversión extranjera directa en niveles históricos, crecimiento del PIB y una tasa de desempleo de apenas 2.7 por ciento. No es poca cosa frente a las tensiones comerciales, los aranceles estadounidenses y la volatilidad internacional.
En seguridad, quizá el terreno políticamente más sensible, Sheinbaum informó una reducción de 51 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos durante su administración, equivalente a 44 asesinatos menos cada día; julio de 2026 registró, además, el promedio diario más bajo de los últimos 11 años.
¿Y Veracruz?
Ahí es donde las cifras terminan golpeando directamente la narrativa del supuesto rompimiento Sheinbaum-Nahle.
En junio, desde Coatzacoalcos, la propia Presidenta anunció una inversión aproximada de 190 mil millones de pesos durante el sexenio para Veracruz, contemplando petroquímica, fertilizantes, carreteras, agua potable, plantas de tratamiento, recuperación de ríos y salud. A ello se agregan cerca de 79 mil millones de pesos anuales en Programas para el Bienestar.
Sólo en infraestructura carretera federal se contemplan 18 mil millones de pesos entre 2025 y 2030, con 9 mil 205 millones para acciones durante 2026. Están además el puente Coatzacoalcos III; proyectos carreteros; caminos artesanales; la rehabilitación del acueducto Uxpanapa-La Cangrejera; obras contra inundaciones; y la intervención de hospitales y centros de salud. El muro de protección del río Bobos, por ejemplo, comprende 10 kilómetros y beneficia comunidades de Martínez de la Torre y Misantla.
La coordinación incluso ha generado políticas nacionales: Sheinbaum reconoció que el programa veracruzano de distribución de medicamentos impulsado por Nahle sirvió como referencia para diseñar las Rutas de la Salud.
Así que quienes insisten en buscar divorcios políticos tendrán que explicar primero los números.
Sheinbaum y Nahle pertenecen además al reducido grupo de mujeres en quienes Andrés Manuel López Obrador depositó responsabilidades centrales para la continuidad de su proyecto político: una desde Palacio Nacional y otra desde uno de los estados electoral, energético y económicamente más importantes del país.

La relación podrá tener diferencias administrativas —como ocurre entre cualquier Federación y estado—, pero hasta ahora los hechos muestran coordinación. La propia Sheinbaum llamó públicamente a Nahle “nuestra supergobernadora” y afirmó en Veracruz: “Queremos mucho a la gobernadora”.
Y habrá otra fotografía política muy pronto.
El próximo 10 de septiembre, Claudia Sheinbaum estará nuevamente en Veracruz para presentar ante los veracruzanos los resultados de su Segundo Informe como parte de una gira nacional de rendición de cuentas que llevará el balance presidencial directamente a las entidades.
Será otra oportunidad para medir la relación Sheinbaum-Nahle.
Aunque, a juzgar por las inversiones, las obras y los resultados acumulados, quizá esa relación ya se encuentra suficientemente medida: menos rumores y más presupuesto; menos especulación y más coordinación.
Al tiempo.
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