- Números desmienten mensaje triunfalista. No hay dinero, sólo deuda
Miguel A. Rocha Valencia
Apenas nace 2026 y los pronósticos de crecimiento empiezan a mostrarse a la baja y la crisis financiera que ya vive el país, especialmente el gobierno, plantea la alternativa de frenar el gasto sin fondo o recurrir a más deuda para tapar los hoyos dejados por la compra de votos disfrazada de programas sociales indiscriminados sin restricción ni matices, sin evaluación.
Los especialistas afirman que si bien nos va, alcanzaríamos un 1.2 por ciento de crecimiento y déficit que rondaría el cuatro por ciento con lo cual la deuda pública ascendería casi 53 por ciento del PIB y los 20 billones de pesos de 18 pesos por unidad pero con intereses de entre el 7.5 al 11 por ciento, con lo cual en 2026, se deberán pagar casi billón 500 mil pesos de intereses más los saldos cencidos del capital.
Eso y los programas clientelares con sus ampliaciones, hará que la inversión pública disminuya ya que además se deben sostener subsidios a obras financieramente inviables como el AIFA, Mexicana, Dos Bocas y los trenecitos que no se pueden mantener a sí mismos.
Para colmo causas internas que derivan de la corrupción y la impunidad que mantiene la tramititis, altos costos de contratación, acoso criminal, de autoridades , incertidumbre jurídica, cambio en reglas del juego con desaparición de organismos autónomos y las amenazas arancelarias de Donald Trump inhiben la inversión privada nacional y extranjera.
Prueba de ello es que en los dos últimos años disminuyó el número de empresas y patrones sumando 41 mil 764, de los cuáles durante 2025 24 mil 367 desaparecieron del padrón del IMSS, considerándose que pasaron a la informalidad que ya alcanza 53 por ciento de la PEA.
Claro es discurso considera al empleo informal como un buen síntoma de ocupación, pero el tema es que no cotiza y significa menos ingresos fiscales y más personas sin servicios institucionales de salud y otras prestaciones.
También dirán que el peso está de lujo con 18 unidades por dólar y cómo no, si en las arcas del Banco de México están guardados o invertidos cerca de 253 mil millones de dólares a los que contribuyen las remasas récord.
Es por todo ello que de acuerdo con los analistas financieros, la economía mexicana registrará en 2026 un “magro crecimiento” de entre 1.2 y 1.3 por ciento, lo cual de entrada, mermará los ingresos tributarios, situación que obligará a Hacienda a elegir entre bajar el déficit fiscal o elevar la deuda.
Para ninguno de ellos, ya sea de Citi o de Kapital, se presenta un panorama que avizore el dos por ciento pretendido el Hacienda, máxime que “siguen creciendo las pensiones, los servicios personales y las participaciones a los estados”.
Consideran por lo tanto que. si no se quiere dar marcha atrás en el plan de recuperar la inversión en 2026, Hacienda deberá enfrentar el complicado acertijo de ajustar más el gasto o elevar la deuda.
Incluso se habla de los riesgos de una mayor evasión y elusión fiscal derivada de del incremento de 3.91 por ciento de las cuotas de impuestos, tarifas, multas y valores establecidos, debido a una actualización inflacionaria.
Y es que frente a ello, los ingresos petroleros también disminuyeron en 246 mil millones de lo programado, lo cual anuló los esfuerzos hacendarios que propiciaron un aumento en la recaudación.
Total, hay más datos pero todos coinciden en que cada año que pase será más difícil ejercer un presupuesto que fomente la inversión pública y no el gasto sin fondo financiero que disfrazado de justiciero es en realidad electorero y prepara el camino a la compra del agradecimiento popular para las elecciones del 2027.
La disyuntiva es si se trabaja por un país mejor o bien para cimentar un modelo político que en sus “apenas” siete años de gobierno, nos ha mostrado puros números negativos que para una mente “normal” es un fracaso, pero para quienes administran el país es un triunfo.




