- Estrategia 4T que los medios vean el vaso medio lleno y no medio vacío
Miguel A. Rocha Valencia
Se nota que el dinero fluye a manos llenas para la compra de espacios publicitarios en los medios ya sea con la propaganda oficial federal o local y para que en radio, televisión o impresos, se vea el “lado positivo de las cosas” y no como son en realidad.
Ejemplos, el manejo de la información donde se habla de sobresaliente al hecho de que aumentó en casi 600 mil plazas el empleo y marginalmente se apunta que de los 60 millones de personas ocupadas el 55.1 por ciento se ubicaron en la informalidad, esa que no paga Impuestos Sobre la Renta, el de nóminas ni otorga prestaciones sociales a sus trabajadores que de esa manera carecen de IMSS y acceso a vivienda del Infonavit, aunque sea con un salario mínimo.
Vemos que algunos medios, lastimosamente “serios” entregan sus portadas a la efigie presidencial y aunque mantienen en sus filas a “comentócratas” críticos, buscan la manera de “darle vuelta” a la información y ya no dan la nota sino sesgada para mirar el vaso medio lleno de una realidad insoslayable.
Si no lo hacen y eso lo sabemos quienes alguna vez tuvimos la responsabilidad editorial en medios, la publicidad oficial se esfuma y se rechina para pagar nóminas e insumos como todos los que implica la producción.
Es así que hoy se festina con especial énfasis que durante el segundo trimestre del 2026, la población ocupada en México aumentó en 599 mil personas, alcanzando un máximo histórico de 60 millones de trabajadores según el INEGI donde se desglosa que de ese gran total, 35.3 millones son varones y 24.7 millones son mujeres.
Claro se rescatan los números que contrastan y al apuntar que el desempleo se mantuvo en 2.7 por ciento se aclara que de la PEA ocupada, 55.1 por ciento está en la informalidad como seguramente se encuentran las unidades económicas (empresas) donde laboran, lo cual equivale a 33.1 millones de personas y precisa que de los nuevos 600 mil empleados, 495 mil no cotizan al fisco, son informales.
Lo mismo sucede con el supuesto crecimiento histórico de la inversión Extranjera Directa que se ubicó en 36 mil millones de dólares, pero luego se aclara que de ese gran total, menos de dos mil 700 millones es dinero fresco, es decir, menos del siete por ciento.
Si de verdad ingresara al país la inversión de que habla el oficialismo a través de los espacios comprados o notas que de alguna manera son “centaveadas” para su orientación, la situación económica de México no estaría como está, con proyecciones de deuda que hablan del 60 por ciento del PIB para 2030 como única vía de sostener el gasto masivo de la 4T en programas clientelares, el creciente volumen de las pensiones contributivas y no contributivas, así como el pago creciente del servicio de la deuda consolidada que incluye las transferencias a Pemex con la creación de fondos, emisión de bonos y “perdones” hacendarios.
Lo peor y eso no lo dicen es que no hay inversión pública real y la poca obra que se hizo es vieja, heredada de otras administraciones como el tren Toluca-CDMX o concesionada a privados.
Tan no existen recursos para invertir, ahora que están de moda los hermosos eficientes y “rápidos” trenes de que habla la 4T que al transístmico o interoceánico, de los 25 mil millones que se le asignaron, sólo ejercieron tres mil millones y nada a mantenimiento, tal vez por eso o su inviabilidad financiera es que sus costos se elevaron a 62 mil millones de pesos y reporta ingresos miserables de 200 millones ¡en dos años!
Igual en otros temas donde las portadas lucen positivas, pero al final, se encuentra la realidad, “la nota” que hoy se maquilla para pagar la nómina o mantener alguno que otro negocio que se tiene en sociedad con el gobierno.
Ese es el manejo editorial donde se deja a los columnistas más o menos en libertad, pero en la información se mueven los datos para dar un punto de vista positivo al lector. Ni modo, se trata de la sobrevivencia de medios y con eso hay qué navegar.
Por fortuna en Yo Campesino e Impar no tenemos ese problema ya que el fin no es comercial ni crematístico sino simplemente del ejercicio profesional y responsable del periodismo.