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Columna de opinión

Yo Campesino / Sin Escape

Miguel A. Rocha Valencia

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Miguel A. Rocha Valencia
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  • Deuda llega al 56.5% del PIB con 20 billones de pesos; déficit incontrolable

Miguel A. Rocha Valencia

 

En algún momento el gobierno de la 4T deberá frenar su gasto irrefrenable, detener el nivel de endeudamiento y bajar el déficit. El margen se acabó luego de que a final de año el débito público alcanzará el 56.42 por ciento del PIB, es decir, 20 billones de pesos.

Eso significa que el margen de inversión pública quedará prácticamente en cero luego de que en este año los 650 mil destinados a ello se sustrajeron de deuda, con retrasos y solo se ha ejercido el 60 por ciento, o demás, está por verse.

Empero, el Instituto Mexicano de Especialistas en Finanzas (IMEF) adelanta que 2026 cerrará con 60 por ciento del PIB como deuda, es decir, 21.3 billones de pesos a partir de que el producto interno bruto está calculado en aproximadamente 35 billones 455 mil 860.88 millones de pesos (cerca de 35.46 billones de pesos) para el primer trimestre de 2026.

Esto es importante si se toma en cuenta que el próximo año se calcula un déficit que representaría cerca de 1.7 billones de pesos adicionales de deuda, de los cuales 1.6 billones se destinarán al pago de intereses. Esto es como pedir prestado al banco solo para pagar réditos de la tarjeta de crédito.

Se estima que el “crecimiento” de la economía alcanzará el 1.2 por ciento máximo y la inflación rondará el cuatro por ciento.

Esto significa malas noticias, ya que, de acuerdo con el IMEF, con un nivel de deuda bruta de esta magnitud y un déficit amplio, las agencias calificadoras pondrán bajo estrecha vigilancia a México, y advierte que la recuperación de la confianza crediticia podría tardar años.

En el análisis México Evalúa, se pone en claro el mal manejo de algunos renglones como el de las pensiones del gobierno, que experimentaron un incremento del 43 por ciento en términos reales, frente a los datos de 2018, es decir, descontando inflación.

Y es que si bien las pensiones contributivas tradicionales, donde están las del IMSS e ISSSTE, crecieron 22 por ciento, las que no aportan nada, como las del Bienestar, dieron un salto del 505 por ciento.

El principal factor de estos saltos es el envejecimiento de la población y la expansión de los programas sociales sin un respaldo financiero, con cargo exclusivamente al presupuesto, de tal suerte que la proyección de Hacienda y de los mismos analistas es que el costo total y real de las pensiones podrá alcanzar 2.5 billones de pesos, que equivalen al 6.3 del PIB nacional y absorberán prácticamente la cuarta parte del presupuesto total de 2027.

Si a eso sumamos la otra parte del gasto programable, que son las nóminas públicas, y los 1.6 billones para amortizar intereses de la deuda, queda muy poco margen para inversión o cualquier otro proyecto del gobierno, cuyo déficit podría quedar por arriba de lo estimado y, según el IMEF, rondar el cinco por ciento.

Ese porcentaje podría presionar al aumento del techo de deuda, especialmente por arriba de los 30 mil millones de dólares autorizados, básicamente con la colocación de bonos, como se hizo para apoyar a Pemex a cubrir pagos a proveedores, que al final pegan a la deuda, lo mismo los emitidos por Hacienda que por el fondo de inversión creado en Banobras.

Por eso, cuando se saca lo del Fobaproa, luego IPAB, que rescató los ahorros de millones de mexicanos en la década de los noventa, resulta mejor, antes de echar culpas, reconocer que en ocho años la 4T duplicó la deuda, es decir, creó 10 Fobaproas que nos tienen contra la pared, especialmente porque en el sexenio del ganso de Macuspana se tomó deuda a réditos incluso por arriba del 11 por ciento.

Analistas consideran que, si se pide prestado, sea para pagar deuda de esos tiempos y ahorrarse entre cinco y seis puntos porcentuales en la liquidación de intereses, además de invertir para generar economía y no simple consumo a través de las pensiones no contributivas sin restricciones o mediciones, pero el problema es que no hay dinero y las calificadoras ya nos tienen en la mira. Cuidado.

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