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Yo Campesino / Viene lo duro

  • Eso de los 10 años de revisiones al T-MEC nos pega y 4T con ocurrencias

Miguel A. Rocha Valencia

 

En verdad me sorprendió que el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, José Medina Mora Icaza dijera que el modelo revisionista anual del T-MEC, da certidumbre a inversionistas y sólo queda pensar si es iluso, reduccionista, queda bien con la 4T o de plano no merece el cargo en que se encuentra.

Eso de que hay Tratado para 10 años, es tan dañino o más que la negativa de EU a ampliarlo por 16 años más, ya que no se trata de un acuerdo decenal, sino de que cada año podrían cambiar sus reglas por las revisiones anunciadas.

De esa manera quien va a invertir para como dice el secretario de Economía y el propio Medina Mora aprovechar las ventajas del Tratado y cercanía de México con Estados Unidos, si las reglas se revisarán cada año, no serán permanentes para toda la década.

Esas reglas permanecerán al menos durante poco más de dos años que le quedan a Donald Trump, quien en algunos aspectos, se convirtió en una pesadilla, el símil cuatrotero para Estados Unidos y su empresariado y sociedad en general.

Pero México está dispuesto, eso dicen, a buscar alternativas y en ese camino Marcelo Ebrard manda mensajes, recomendaciones o recetas a los estadunidenses afirmando que con una mayor producción podría disminuir el déficit comercial que tienen ´los estadunidenses con nuestro país y Canadá.

Se olvidó don Marcelo que México es uno de los países con menor índice de productividad en el mundo o al menos para Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE), nuestra nación ocupa el penúltimo sitio entre los 38 miembros que integra el organismo.

En el estudio del organismo, México es de las naciones donde más horas se trabaja con cerca de dos mil 500 al año pero su productividad es tan baja que apenas genera 30 dólares por cada hora frente a los 70 dólares en promedio de los demás integrantes de la OCDE.

El panorama de la productividad en México está marcado por el contraste entre largas jornadas laborales y una baja generación de valor.

Esta dinámica presenta desafíos estructurales importantes ya que contrasta abiertamente con naciones como Irlanda con 150 dólares por hora.

Otro factor sobresaliente es la informalidad en que se ubica el 55 por ciento de la fuerza laboral mexicana fenómeno que reduce el rendimiento promedio y limita, según la propia OCDE, la recaudación fiscal.

Entonces, uno se pregunta ¿Cómo es que Marcelo Ebrard aconseja a Estados Unidos mejorar la producción y productividad? Muy fácil la pone el secretario de Economía: le pide a la mayor a nuestro vecinos mundo: mándennos inversión fija para producir más.

Y es que precisamente uno de los retos estructurales de México es el déficit en inversión, ya que por gastar la lana en programas clientelares para garantizar la permanencia de la 4T en el poder y adquirir deuda absurda e inexplicable cuyo costo supera el billón y medio de pesos, el gobierno no tiene recursos para invertir.

Pero además, pese a las advertencias de capitalistas, empresarios nacionales y extranjeros, realizó reformas que inhiben por sí mismas la inversión no sólo en infraestructura básica sino también en la digital y energética donde puso reglas para proyectos, pero sin dar espacio a concesiones de venta o explotación.

Por eso los retrocesos en crecimiento, el daño ya estructural a la construcción, las manufacturas y ahora hasta el turismo. Por todo ello más la inseguridad que según la 4T ya no existe, la competitividad de México a nivel internacional volvió a retroceder en 6.5 por ciento de acuerdo con el Índice Global de Productividad Laboral-Empresarial.

Este último fenómeno se acentúa con la fuga de unidades económicas, miles de las cuales desaparecen registros formales para no pagar los salarios decretados desde palacio Nacional, se liberan también de la carga fiscal regulatoria como el ISR, IVA, nómina y dejan de declarar. Eso a su vez propicia que sus trabajadores no coticen al IMSS ni paguen impuestos.

Para colmo se insiste igual, por pura demagogia a seguir tirando dinero no sólo en obras faraónicas que ni reditúan salvo pérdidas y subsidios como el AIFA, Mexicana, los ternes Maya y Transoceánico y ahora hasta la misma refinería de Dos Bocas que de plano no sirve de gran cosa ya que con una real reconversión de las que ya existían, estaríamos mejor y sin haber gastado 20 mil millones de dólares.

La prueba es que en los primeros en los primeros cinco meses del año Pemex exportó 431 mil 801 barriles diarios de crudo, 15% menos que las importaciones de petrolíferos en el mismo lapso: 507.227 barriles por día, lo cual, de acuerdo con el discurso cuatrotero, resulta histórico pues por primera vez en al menos 36 años, la paraestatal vendió un volumen de petróleo menor al de su compra de combustibles petrolíferos.

Por la adquisición de gasolinas, diésel y turbosinas en el extranjero, Pemex gastó mil 601 millones por mes en el acumulado entre enero y mayo, monto 32% superior al que obtuvo por vender petróleo por mil 87 millones de dólares.

Así que Ebrard se puede guardar sus recomendaciones a Estados Unidos y peor ahora que se reportó que su mercado laboral perdió impulso y generó 57 mil puestos de trabajo en junio, por debajo de los 113 mil que estimaron los analistas. Se trata del menor incremento desde febrero, cuando se perdieron 156 mil empleos, mientras que abril y mayo fueron revisados en conjunto a la baja en 74 mil plazas, lo que confirmó una desaceleración más marcada.

Viene lo duro, pero será después del Mundial.

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