- Gobierno 4T no podrá llamarse sorprendido, van por narcopolíticos
Miguel A. Rocha Valencia
El tamaño de la advertencia es muy grande como para desatenderla porque en el ella están los representantes de todas las agencias de seguridad encabezadas por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio y el secretario de Seguridad Nacional Markwayne Mullin.
De hecho, el discurso de la semana pasada de Terry Cole, cabeza de la DEA, fue respaldado por todos los jefes de las demás agencias como el FBI quienes, si bien reconocen el trabajo del “Batman” mexicano, Omar Amid García Harfuch desde la Secretaría de Seguridad, plantean la necesidad de acciones más directas contra el crimen organizado y los políticos que los protegen.
Fue una conferencia confeccionada a la medida del mensaje, con la estructura de un trabajo ordenado por la justicia estadunidense y que llega desde la Casa Blanca y respaldada por el Capitolio.
Por eso no son casuales diversos hechos que aparentemente no tienen qué ver con el tema de seguridad como las negociaciones del T-MEC donde nuestro secretario de Economía insiste que es asunto aparte y no se ve afectado por los reclamos contra el crimen.
Eso quedó claro durante la propia conferencia a la cual sucedieron otras acciones de carácter económico por parte de dependencias de EU, como es el hecho de que se suspendan las importaciones a aguacate. Ojalá no lleguen a tocar las importaciones de maíz por parte de México y otros productos agrícolas porque entonces sí nos parten.
No se olvide que de allá importamos más de 20 millones de toneladas de maíz que dicen es para el ganado, pero también se traen de entre cuatro y seis millones de toneladas de trigo, especialmente del duro para cubrir necesidades de la industria macarronera o de las pastas y también blando para panificación dado que en México las superficies se redujeron y la productividad por hectárea cayó, algunos dicen que por el clima y otros que por la falta de apoyos.
Son acciones que van aparejadas incluso a la petición de congresistas de apretarnos más con la revisión del T-MEC ya que el gobierno de México insiste en que ningún político, en este caso perteneciente a la 4T está inmiscuido en el tema del crimen organizado llámese como se llame.
Y es que desde la empresa criminal donde todos están metidos llamada Huachicol, se buscan chivos expiatorios, se distrae la atención con auténticas víctimas como el caso de Ernesto Ruffo pero no se llega el fondo con los meros meros, los auténticos beneficiarios y el problema que plantean desde el otro lado de la frontera es que ese “nicho” delincuencial causa problemas en su sistema bancario pues por allá corren las ganancias ilícitas incluso de sus propios empresarios dedicados a la refinación de combustibles ilegales.
De los narcóticos la situación es mayor pues no obstante que caen los cabecillas, las estructuras delincuenciales se mantienen especialmente con la incorporación por la vía del secuestro de jóvenes que sólo son reportados como “desaparecidos”, modalidad que se incrementó en la presente administración para sustituir sicarios aprehendidos.
Y todo estaría bien pero como todos sabemos menos en Palacio Nacional, los criminales se dieron y crecieron al amparo de un gobierno que decidió cruzar los brazos y ser cómplice por acción u omisión.
También se sabe que muchos de los personajes que jugaron papel relevante en esa estrategia y de la cual fueron promotores y beneficiarios, están vigentes desempeñándose en diversos cargos y niveles del actual gobierno.
Es a esos personajes a que se refirieron en la pasada conferencia y es a quienes reclama Estados Unidos. No se trata solo de Rubén Rocha Moya o de su paisano Enrique Inzunza Cázarez sino incluso de gobernadores en funciones que han trabado pláticas con funcionarios de seguridad de aquel lado en busca de recuperar visas o no ser perseguidos penalmente.
Ahí es donde se inscribe el caso de Marina del Pilar Ávila Olmeda o el de otros mandatarios que buscan cooperar para salir más o menos bien librados de las investigaciones que se les tienen abiertas. El caso sería también de Adán Augusto López quien dicen quiere aparecer como una víctima bajo el argumento de que él obedecía por órdenes de su patrón, aunque el tema de La Barredora lo tenga hundido.
Como sea, la advertencia fue directa al pecho de quienes ya se saben investigados, no va a importar quiénes sean ni en qué nivel del gobierno estén. Así de claro, no se habló de delincuentes comunes sino de los políticos que los protegen y sólo se puede otorgar impunidad si está en un nivel muy alto del poder vigente.
Prueba de que el tema viene duro es que en Palacio están muy irritados y cazando fantasmas para buscar o provocar escándalos distractores.
¡Agárrense!