La insoslayable brevedad
Javier Roldán Dávila
Conoce la Biblia al dedillo, pero, no ha leído a Kalimán ¡fail!
En días pasados, fuimos testigos de un intercambio de declaraciones inusitadas, bueno, lo novedoso es que el papa León XIV se había salvado de las agresiones verbales de Donald Trump, quien nos tiene habituados a sus exabruptos, sin embargo, el pontífice se enganchó.
Ante el pedido de paz en Medio Oriente, en el que Prevost criticó la política exterior estadounidense, el magnate respondió con lapidarias frases refiriéndose al prelado como ‘terrible en política exterior’ y ‘débil ante el crimen’, tácitamente, se pasó por el ‘arco del triunfo’ que su paisano sea el ‘Vicario de Cristo’ y líder de millones de devotos católicos.
En este contexto, habrá que admitir que la curia romana tiene un gran expertise en materia diplomática, sus buenos oficios han desfecho toda clase de entuertos, por eso sorprende que, el ‘Santo Padre’, se mostrara pronto para la insensatez y tardo para la prudencia.
Así pues, reviró con un ‘no le tengo miedo a la administración Trump’, para rematar con otra perlita: ‘Dios no está con los malvados, prepotentes y soberbios’ ¡tómala mi Donald!
Insistimos, lo de Trump es cotidiano, no obstante, caer en su juego no es recomendable, como bien parafrasea la presidenta Sheinbaum: ‘serenidad y paciencia’.
Por cierto, cuentan que cuando estaban por realizarse las reuniones de los ‘tres grandes’ en la segunda posguerra, alguien sugirió invitar al papa Pío XII, a lo que Stalin respondió lacónicamente: ¿cuántas divisiones tiene el papa?