InicioAlejandra Del RíoLa tormenta perfecta en Palacio Nacional

La tormenta perfecta en Palacio Nacional

Por Alejandra Del Río

 

La semana que vive la Presidenta de México no es una semana cualquiera. Es una de esas coyunturas donde el poder deja de administrar narrativas y comienza a administrar daños. Porque mientras desde Palacio Nacional se insiste en vender estabilidad, control y soberanía, la realidad empieza a parecerse más a una presa reventándose por todos sus costados, tal y como le paso a la Ciudad de México con la tormenta de ayer, por dejar literalmente la basura tapando las coladeras…

El caso de Rubén Rocha Moya dejó de ser un problema local de Sinaloa para convertirse en un conflicto internacional que como he venido advirtiendo en todos mis últimos articulos, amenaza con golpear directamente la relación bilateral con Estados Unidos. La negativa del régimen de Sheinbaum a permitir cualquier cooperación real o una eventual entrega del gobernador sinaloense, ha elevado la tensión a niveles inéditos. Washington ya no habla en clave diplomática; habla con advertencias, filtraciones y presión pública. Y eso, en política internacional, es el equivalente a sacar el arma y apuntar con el laser antes del disparo.

El problema para la Presidenta no es únicamente Rocha Moya. El verdadero problema es lo que él y su indiciado gabinete podría contar. Porque detrás del gobernador aparece una red de nombres, operadores, financieros y estructuras políticas que podrían convertir el caso Sinaloa en el mayor escándalo de corrupción y presunta infiltración criminal de la historia reciente del país.

Y mientras en México intentan vender el discurso del “ataque a la soberanía”, del otro lado de la frontera ya no parecen dispuestos a seguir tolerando el deterioro institucional mexicano, ni las mentiras que desparrama doña Claudia en cada mañanera y la protección a Rocha que cada vez es más vista como una aberración de Palacio. Para tapar el sol con un dedo, todo Morena grita “Juicio Político” para la Gobernadora Maru Campos por haber cooperado con el Gobierno de Estados Unidos y desmantelado un macro laboratorio de los narcotraficantes en Chihuahua.

Por eso resultan tan grotescos los distractores oficiales. Mientras el país se incendia políticamente, el gobierno intenta cambiar la conversación con estrategias mediáticas, espectáculos virales y polémicas absurdas que duran menos de 24 horas. La reunión con la banda koreana BTS de una jefa de estado, (una verdadera burla para la investidura presidencial) terminó convertida en una cortina de humo ridícula frente a un país paralizado por la incertidumbre económica y el caos político, la Presidenta salió rauda y veloz a presumir su fotografía con ellos y los veinteañeros Koreanos postearon su foto en Palacio Nacional sin la Presidenta a cuadro, ¡hasta a ellos les dio pena ajena!

Lo mismo ocurrió con la ocurrencia de modificar el calendario escolar saliendo de clases mas de un mes antes de lo establecido, por el calor y el mundial, provocando una ola de indignación de padres de familia que obligó al gobierno a retroceder vergonzosamente y a que mandaran a Marito Delgado al rincón de pensar con todo y orejas de burro puestas. Un gobierno que presume transformación terminó derrotado por grupos de WhatsApp de madres de familia.

Pero los problemas reales no desaparecen porque Palacio los ignore, La Ciudad de México, que Clara se empeño en convertir en Iztapalapa y pintar de morado, (como si la falta de pintura fuera su mayor problema), a poco más de un mes del Mundial, vive un estado de desorden alarmante. Obras inconclusas por todos lados, vialidades colapsadas, un aeropuerto que sigue funcionando entre improvisaciones y zonas sin terminar, conflictos permanentes de movilidad, inundaciones, marchas y una sensación generalizada de incapacidad gubernamental para enfrentar la presión internacional que se avecina. México pretende recibir al mundo, cuando ni siquiera logra organizar su propia casa.

Mientras tanto, la economía mexicana empieza a reflejar el costo de la incertidumbre política y la desconfianza internacional. Los pronósticos de crecimiento rozando el cero no son una casualidad; son la consecuencia directa de un gobierno que pelea con inversionistas, polariza permanentemente, destruye organismos autónomos y manda señales de radicalización ideológica en el peor momento posible. La narrativa de “fortaleza económica” ya no alcanza cuando el ciudadano común ve inflación, menor poder adquisitivo y ausencia total de perspectivas y el inversionista extranjero huye a mejores mercados, mas certidumbre y mejores tazas de interés, por que como si nadie en el Banco de México hubiera recibido una clase de macroeconomía, encima de todo tuvieron la brillante idea de bajar las tazas de interés y los dólares están corriendo a mejores mercados a toda velocidad.

En medio de ese desastre, Pemex continúa convirtiéndose en símbolo perfecto del fracaso administrativo de la llamada Cuarta Transformación. Refinerías reventando, derrames, daños ecológicos, incendios, accidentes, fallas estructurales y denuncias constantes sobre falta de mantenimiento, muestran el resultado de haber convertido una empresa estratégica en una caja política. Miles de millones invertidos en rescates y proyectos faraónicos no lograron modernizar la infraestructura; apenas consiguieron mantenerla respirando artificialmente mientras la corrupción sigue apareciendo en cada rincón de la paraestatal.

Una problematica mas que ha tenido que enfrentar Sheinbaum en los últimos días, es el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que denunció el maquillaje de las cifras de desaparecidos y la crisis humanitaria que se ha venido desatando en un México donde no solo hay 132,000 desaparecidos, siguen apareciendo datos devastadores como los mas de 72,000 cuerpos sin identificar que están en posesión del gobierno, las miles de fosas clandestinas que se han venido descubriendo, la desatención a los grupos de madres buscadoras y la tasa de resolución de casos reportados de desapariciones mas baja de la historia.

Como si el panorama no fuera lo suficientemente explosivo, crecen además las versiones sobre declaraciones internacionales que podrían comprometer aún más a personajes cercanos al poder. El contraalmirante que esta ya listo para hablar en Argentina del huachicol fiscal de estado y que Milei va a negociar no con el gobierno mexicano, sino con el de Trump a quien a todas luces idolatra, comienza a sacar ronchas en ciertos círculos políticos y diplomáticos. Y paralelamente, los llamados “chapitos libres” parecen cada vez más cercanos a entregarse y negociar aún más información de la que sus hermanastros han dado. El problema no es únicamente el narcotráfico; el problema es lo que podrían revelar sobre vínculos políticos y presuntas redes de protección institucional.

Porque esa es la verdadera pesadilla del oficialismo: que el discurso moral se derrumbe de golpe y queden exhibidos no solo como incompetentes, eso ya lo sabe todo México, sino como Narcoterroristas.

La tragedia para la Presidenta Sheinbaum es que ya no enfrenta una sola crisis. Las enfrenta todas al mismo tiempo, se le vino encima la tormenta perfecta, presión internacional, desconfianza económica, fracturas internas, caos administrativo, corrupción, inseguridad y un desgaste político acelerado.

Los distractores ya no alcanzan, la Presidenta está acorralada entre la ineficiencia, la corrupción y el descaro de un gabinete heredado que no se ha alcanzado a sacudir y sus propias cuentas pendientes, con aquellos a quienes férreamente defiende, sin duda perdió ya el control de la conversación… y parecería también está perdiendo el control del país, yo no se ustedes, pero en un momento como este yo no querría estar en sus zapatos.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

LO MÁS LEÍDO