Magno Garcimarrero
Lejos de parecer una ofensa, no tener madre es un timbre de divinidad, de distinción entre los seres que han tenido que ser paridos por madres , para cursar por esta vida. No son muchos en este planeta, pero los hay. Veamos: Adán y Eva, nuestros padres bíblicos no tuvieron madre, dado que fueron confeccionados “made in mother without”. Creados de barro y estornudo divino, o sea: polvo y aire: pulvis et pneumae. Antes que ellos, Dios tampoco tuvo madre, se hizo a sí mismo de la nada… “el motor inmóvil”.
Otro personaje bíblico: Moisés, no se sabe si tuvo madre porque fue rescatado de las aguas del Nilo sin reclamación. De los gemelos fundadores de Roma: Rómulo y Remo, no se sabe si tuvieron o no madre, la historia solo cuenta que los creó o malcrió una loba en un lupanar.
De Tarzán el hombre mono, tal como su apodo indica, tuvo por madre adoptiva una chimpancé llamada Chita; no hay referencia a otros familiares, pero entre tíos, hermanos, primos, debe entenderse que el tal Tarzán no tuvo madre natural, pero sí una ascendencia de la changada. La ciencia moderna ha creado o clonado animales como la famosa oveja Dolly, producida en probeta en 1996.
Por otra parte, cabe pensar en la posibilidad de que haya habido madres arrepentidas de no haber abortado a tiempo y, haber parido a ciertos “abortos del demonio”, por fortuna, algunos ya tostándose en los apretados y tórridos avernos, como Hitler, Pinochet, Cortés, Pizarro. Otros aún robándonos el poco oxígeno que nos queda, como Trump, Netanyahu, y, agregue usted quienes considere que han avergonzado mortalmente a su madre.
A partir de estas reflexiones y logros científicos, ya no es extraño toparse con personajes que a primera vista nos hacen dudar si tienen o tuvieron madre. Hay quienes no conservan ni un vestigio de ella, aunque… para cierta moralidad anacrónica, tan malo es ser hijo de probeta que de bragueta.
M. G