Magno Garcimarrero
La abuela y el abuelo tuvieron tres hijas y un hijo, en su época juvenil que transcurrió allá por la primera veintena del siglo XX. Y acaso porque las teorías freudianas estaban en boga, se hizo notorio el celo del abuelo porque la abuela amamantó al varoncito más tiempo que a las niñas; entonces contaba él que su mujer “le había dado de mamar al chico casi hasta que iba a hacer el servicio militar obligatorio” y que “la última ocasión en que lo hizo, tuvo que perseguirlo por la huerta, pecho en ristre, hasta que lo arrinconó contra la higuera del lindero y el muchacho tapándose boca y nariz con las dos manos protestaba diciendo: “ya no fuchi, ya no fuchi””.
M.G.