Muelle 1
Carlos Alberto Duayhe
Parece que ahora sí el cerco alrededor del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, acusado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de nexos con narcotraficantes, asoma su fin.
Hasta donde se sabe aún se encuentra en su residencia particular en Culiacán en espera de conclusiones por parte del gobierno federal en torno a su presunta responsabilidad de delitos que le atribuyen los vecinos.
Son tres opciones las que asoman: extradición; entrega voluntaria o; a esconderse en las serranías del noroeste del territorio.
Como se sabe son diez los acusados por las autoridades estadounidenses de participar en múltiples delitos bajo la sombra del Cartel de Sinaloa, desde electorales, tolerancia al tráfico de enervantes, extorsión, secuestros, homicidios.
De ese grupo de acusados, dos se entregaron a las autoridades norteamericanas. Lo hicieron, cada uno por su lado, a mediados del mes.
Se trata de Gerardo Mérida Sánchez y Enrique Díaz Vega, exsecretarios de Seguridad Pública y de Administración y Finanzas del gobierno estatal.
O de plano nada deben aunque temen o al revés, porque deben y temen; la intención evidente es obtener el grado de testigos protegidos.
Por ahí medio se asoma otro inculpado, el senador Enrique Insunza Cázares, visto en su natal Badiraguato el 10 de mayo y luego en una cafetería de Culiacán junto con su colega Javier Corral, en la capital sinaloense, el viernes anterior. Pero no ha puesto un pie en la sede legislativa desde el día de la solicitud de extradición el pasado 28 de abril.
Otro inculpado de los diez, el alcalde con licencia de Culiacán, Juan de Dios Gámez, no sale ni a la esquina.
En esas andan mientras el pasado jueves la presidenta Claudia Sheinbaum recibió al secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, en Palacio central.
Trataron asuntos de seguridad y migración mediante los acuerdos signados por ambas naciones, el compromiso de seguir en colaboración permanente, escueto el comunicado.
Imposible saber que puntos en particular fueron abordados en este encuentro, aunque es de suponer que el caso de los diez ciudadanos sinaloenses fue abordado.
Sobre todo porque las autoridades de la Fiscalía General de la República (FGR) han solicitado más pruebas para poder acreditar la extradición de los ocho restantes, lo cual no ha sucedido y al parecer no sucederá desde la Corte de Nueva York.
A esto sumar que Rubén Rocha Moya y el senador Insunza Cázares son prominentes integrantes del partido en el poder y han originado un auténtico revoloteo al interior de ese organismo político y por supuesto al propio gobierno federal.
Así que el primer capítulo de este asunto está por finalizar: Rocha Moya ya fue citado a comparecer ante la FGR en torno a las imputaciones, apenas este sábado.
Es, a final de cuentas, el arduo camino hacia el urgente control de corrupción e impunidad y vuelta definitiva al estado de derecho fundamental que tanto demanda, sin más dilaciones, la sociedad mexicana.
Atraques:
1. Se estima que en Estados Unidos hay 350 millones de armas en funciones, es decir casi una por cada habitante. En México se calcula que ingresan, de contrabando, algo así como 500 mil por año. No hay comparación, aunque sí, de uno y otro lado, violencia.
2. Las inercias machistas en el país siguen vivitas y coleando. Lo veíamos en canciones, películas, en familias. La inercia sigue en canciones, películas, series, videojuegos, en los trabajos, en fin, un fenómeno cuasi mundial, que requiere atención de todos, sin excepción. Y más por los menores.
3. Y ya estuvo con tantos feminicidios que hielan a cualquiera. Datos oficiales señalan 2 por día y otras organizaciones, unos diez, por la clasificación inicial de homicidios que son feminicidios. Tarea enorme de autoridades, escuelas, centros de producción, todos los ámbitos.