InicioJosé Luis ParraPlayeras y fantasmas

Playeras y fantasmas

José Luis Parra

 

Ricardo Anaya llevó camisetas al Senado y quiso montar una pasarela política.

“Yo con Rocha”, decía el reto.

Pero debajo venía la letra chiquita: “NARCOMorena”.

Y allí se acabó el experimento.

Los morenistas, que no son precisamente tímidos para la grilla, encontraron la salida perfecta: no era respaldo a Rocha, era provocación panista. Y cuando en política le regalas al adversario el pretexto, también le regalas la escapatoria.

Anaya quiso ponerlos contra la pared.

Terminó dejándoles una puerta abierta.

Porque el tema de fondo no era la camiseta, ni la talla, ni el teatro legislativo. El fondo es mucho más oscuro: gobernadores bajo sospecha, acusaciones de Estados Unidos, narco política y una oposición que a veces parece más interesada en el TikTok que en construir una estrategia seria.

Claro, tampoco en Morena pueden cantar victoria.

Que nadie se haya puesto la playera no significa inocencia, valentía o prudencia republicana. Significa que olieron la trampa. Nada más.

Y mientras en el Senado juegan a las camisetas, el Indep intenta vender propiedades con olor a pólvora, sangre y expediente criminal.

El terreno ligado a El Mencho en Tapalpa no tuvo comprador.

La casa donde cayó El Mochomo, tampoco.

Ni en subasta quieren cargar con esos fantasmas.

Quizá el mercado inmobiliario también tiene memoria. O miedo. O sentido común.

Porque una cosa es comprar un terreno con campo de golf, presa y bosque; y otra muy distinta es adquirir un pedazo de historia criminal, con el riesgo de que el pasado toque la puerta sin cita previa.

México ya llegó a ese punto absurdo donde una playera causa escándalo, pero una propiedad vinculada al narco no encuentra cliente ni con precio de salida.

Qué país.

En el Senado se disputan la narrativa.

En las subastas se mide el miedo.

Y en medio queda el ciudadano, viendo cómo la política y el crimen se rozan, se acusan, se usan y luego se hacen los sorprendidos.

Bien dicen que en el amor, la guerra y la política todo se vale.

Hasta llevar camisetas.

Hasta no ponérselas.

Hasta vender lo que nadie quiere comprar.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

LO MÁS LEÍDO