José Luis Parra
En política nadie invierte millones para combatir la desinformación. Se invierte para construir poder.
Y eso parece haber entendido perfectamente Pedro Haces.
Dicen en los pasillos de San Lázaro, donde los rumores suelen viajar más rápido que las iniciativas, que el líder de la CATEM acondicionó un estudio de televisión por internet en Santa Fe. Oficialmente sería para responder a la andanada de críticas que lo persigue desde hace meses. Extraoficialmente, para levantar un proyecto mediático propio.
Sus compañeros de bancada ya hasta le pusieron nombre: el Latinus de la 4T.
La comparación no es casual.
Si durante años el oficialismo denunció la existencia de medios utilizados como instrumentos políticos, ahora algunos de sus propios personajes parecen haber llegado a la conclusión de que la mejor manera de combatirlos es creando otro. La diferencia dependerá del cristal con que se mire.
No es un secreto que Pedro Haces ha sido blanco frecuente de publicaciones sobre el crecimiento de la CATEM, su influencia sindical y el poder que ha acumulado al amparo de la llamada primavera laboral. Tampoco sorprende que quiera construir una plataforma para fijar su propia narrativa.
En estos tiempos quien controla el micrófono evita, al menos por un rato, que otros escriban el libreto.
Lo interesante no son las cámaras, las luces o el foro.
Lo verdaderamente revelador son los invitados.
La presentación del libro de su hijo en Tlalpan pareció menos un acto editorial que una demostración de fuerza. Ahí estuvieron Ricardo Monreal, la ministra Yasmín Esquivel y el presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, Rafael Guerra. Demasiadas coincidencias para un simple evento literario.
En política las fotografías suelen hablar más que los discursos.
Y cuando aparecen juntos legisladores, ministros, magistrados y operadores del movimiento, el mensaje normalmente no está en el libro, sino en quienes aceptaron aparecer en la portada de la fotografía.
La alcaldesa Gaby Osorio seguramente entendió el mensaje.
Las campañas de 2027 todavía no comienzan oficialmente, pero hace mucho que dejaron de ser un secreto.
Mientras unos inauguran obras, otros inauguran estudios de televisión.
Mientras unos hacen territorio, otros construyen audiencias.
Porque en la política moderna el poder ya no sólo se gana en las urnas.
También se produce en un set de televisión.
Y, por lo visto, Morena ya entendió que quien domina la conversación pública puede llegar al proceso electoral con varios puntos de ventaja.
Al final, quizá el proyecto no nazca para defender a Pedro Haces.
Quizá nazca para algo mucho más ambicioso.
Porque los medios rara vez sirven únicamente para informar.
Casi siempre sirven para influir.