Mensaje Político
Alejandro Lelo de Larrea
La alternancia de género a partir de 2030 en las Alcaldías, obligadamente de hombre a mujer, está generando procesos de definición más complejos en los partidos para 2027 y trazando la hoja de ruta de muchos políticos a largo plazo, pues algunos podrán ver frustrada su carrera política, pues si no son candidatos el próximo año y su demarcación termina gobernándola un hombre, tendrían que esperar hasta 2033.
Esto puede propiciar que, en demarcaciones gobernadas por hombres, algunos políticos desistan o incluso migren hacia alcaldías encabezadas por mujeres, donde al menos legalmente estarían habilitados para competir para ser sucesores, sin garantía alguna, porque una mujer sí puede ser sucesora de otra mujer.
La alternancia de género está prevista en Constitución Política federal y de la CDMX. Mandata a los partidos a que en la integración de sus candidaturas garanticen la igualdad sustantiva, paridad y alternancia de género. Es obligatoria de hombre a mujer, pero no de mujer a hombre, porque de lo que se trata es de abrir y garantizar espacios para el género históricamente subrepresentado.
El jaloneo ya se está agudizando en varias demarcaciones, porque en los casos en que se enfrenten entre hombres, el triunfador será alcalde y el otro sufrirá una derrota de seis años, que lo podría dejar casi fuera de la política.
Veamos ejemplos. En Azcapotzalco se va quedando sin fuerza política para ganar su reelección la alcaldesa Nancy Núñez, de Morena. De los otros aspirantes de su partido para 2027, el diputado local Alejandro Carbajal es el mejor posicionado. Del lado del PAN, quien se perfila para la candidatura es el presidente del partido en la demarcación, Alejandro Méndez. Si ellos estuvieran en la boleta, quien perdiera la elección pasaría al ostracismo político casi seis años, porque quedaría sin posibilidades de contender por el mismo cargo en 2030, que tocaría mujer.

Otro caso que puede ser buen ejemplo, a la inversa, es Miguel Hidalgo. Ahí todo apunta que el PAN va a retener la demarcación. En este caso, la diputada Laura Álvarez, quien para 2027 decidió no competir porque es esposa del alcalde Mauricio Tabe, no tendrá problema. Los tres mejor posicionados ahí son Margarita Zavala, Diego Garrido y América Rangel. Laura Álvarez podría ser candidata en 2030, independientemente de si en 2027 gana hombre o mujer, aunque para fines de equidad bidireccional, a ella le convendría más que el próximo alcalde sea hombre.
Iztapalapa tiene también sus propios escenarios. Ahí han gobernado mujeres desde 2015, de manera ininterrumpida. Lo más probable es que repita mujer, aunque no en la persona de Aleida Alavez, porque trae elevados niveles de rechazo entre la población en general, pero también entre los militantes y simpatizantes.
Ahí seguramente la candidata será la diputada local Martha Ávila. Y si se tomara la decisión de que contendiera un hombre, sería el secretario de Obras Raúl Basulto, pero no el diputado federal Gabriel García, quien también ha levantado la mano. En este caso, si fuera Basulto el próximo alcalde, García prácticamente se quedaría sin posibilidad alguna de gobernar esa demarcación, porque si no puede en 2027, no le alcanzará para 2033.
En Coyoacán puede darse un fenómeno interesante: si el PAN postula a una mujer, que tendría las mayores posibilidades de ganar por el control que tiene el alcalde Giovani Gutiérrez con elevados niveles de aprobación, y Morena postula un hombre, que podría ser Carlos Castillo –pareja de Ariadna Montiel, presidenta nacional de Morena–, habría incentivos para algunos morenistas para preferir que gane una mujer y así ellos tener posibilidades en 2030. Sería interesante saber qué opinan los diputados de Morena, Gerardo Villanueva y Paulo García, que no podrán contender por la Alcaldía en 2027 porque la línea seguramente será apoyar a Castillo, incluso en contra de Hannah de Lamadrid.
Algo tendrá que hacer la clase política para que la alternancia de género obligada garantice mayor empoderamiento de las mujeres, sin que sea un factor de desequilibrio en el mediano plazo y largo plazos y que la subrepresentación se vaya al género masculino. Lo veremos.