Mensaje Político
Alejandro Lelo de Larrea
A propósito del debate que se ha suscitado por el uso del Castillo de Chapultepec para un evento fifí de la FIFA, en que la anfitriona fue la presienta Claudia Sheinbaum, si éste fuera administrado por el Gobierno de la Ciudad de México y no por el federal, seguramente Clara Brugada habría dado la instrucción determinante que en ninguna circunstancia podría realizarse ahí una “fiesta cortesana de la elite del poder económico”.
Y es que precisamente así, “fiesta cortesana de la elite del poder económico” llamó Clara Brugada a otro evento fifí en el mismo Castillo: el concierto de Elton John que organizó en octubre de 2001 la “pareja presidencial” de Vicente Fox y Martha Sahagún, en el alcázar de Chapultepec, a la cual se le llamó la cena de Foximiliano y Martota. Pieza clave de la organización de ese evento fue Alfonso Durazo, entonces secretario particular de Fox y actualmente presidente del Consejo Nacional de Morena, además de gobernador de Sonora.
El tema del evento fifí de la FIFA la noche de la inauguración, el jueves 11 de junio, al que sí asistió la presidenta Sheinbaum, cobró fuerza los últimos días porque le preguntaron a la mandataria al respecto, y ella respondió, entre otras cosas, que es común se rente ese espacio para eventos, y que a la FIFA le cobraron poco más de 1 millón de pesos. Realmente una ganga, para lo que significa ese espacio.
Pero en realidad, lo que hizo Sheinbaum fue ir contra los principios de la 4T, contra lo que pregonaba López Obrador cuando la cena fifí de Fox y Sahagún, que disfrazaron como una colecta para “obras de caridad”, de la organización “Vamos México”.
Entonces jefe de Gobierno del DF, López Obrador emitió diversas críticas por lo que consideró un agravio a la memoria histórica del Casillo de Chapultepec, que no debía usarse para “frívolas” fiestas privadas. “Es un agravio a la memoria de los Niños Héroes y a la historia nacional”; “el gobierno de Fox y su esposa Martha Sahagún convirtieron un símbolo de la República en escenario de frivolidad y ostentación”; “mientras el país enfrenta pobreza y desigualdad, ellos organizan cenas de lujo con boletos de 100 mil pesos” (monto de la coperacha –bolseo– a los empresarios “invitados”.
En una crónica fechada el 21 de otubre de 2001 en el diario La Jornada, firmada por los periodistas Roberto Garduño, María Esther Ibarra y Bertha Teresa Ramírez, intitulada “Fracasaron protestas; sin ningún contratiempo se presentó Elton John en alcázar de Chapultepec”, dieron cuenta de manera detallada de que Brugada, entonces diputada de la ALDF por el PRD, encabezó las protestas contra ese concierto, con los mismos argumentos de AMLO. (https://web.jornada.com.mx/2001/10/22/022n1pol.html)

El diario dio cuenta de que elementos del Estado Mayo Presidencial (EMP) impidieron el paso a Brugada y demás manifestantes que pretendían ingresar al Castillo de Chapultepec. Resultaron con golpes leves los diputados locales perredistas Brugada, Alejandro Sánchez Camacho y Bernardino Ramos. El diario El Universal, en su nota de misma fecha, firmada por Mayra Aguirre, también ubicó como uno de los convocantes a las protestas al diputado Emilio Serrano. (https://archivo.eluniversal.com.mx/notas/28513.html)
Cito a La Jornada: “Luego del incidente, dieron inicio a un espectáculo-protesta, donde Clara Brugada explicó su desacuerdo por una “fiesta cortesana de la élite del poder económico y político del país” promovida por Martha Sahagún y la conversión de la política social en actos de caridad y limosna. “No estamos en contra del concierto, pero sí de que sea haga en un sitio histórico, ni tampoco de acciones en beneficio de la gente pobre, pero tampoco bajo la dinámica de la dádiva”, dijo Brugada. Los diputados presentaron una denuncia por la agresión que sufrieron.
Este año, Brugada no dijo nada. No tuvo alternativa más que callar ante el poder de la FIFA y de la presidenta Sheinbaum, a pesar de que iba en contra de lo que pregonó hace 25 años, pero también de su líder moral, López Obrador. Así continuará la 4T, cada vez con mayor frecuencia, claudicando y contrariando las causas lopezobradoristas. Lo veremos.