Mensaje Político
Aunque la alternancia de género para alcaldes será obligatoria hasta 2030, va a impactar desde 2027.
Por eso, muchos de los aspirantes para las Alcaldías, más del oficialismo que de la oposición, van a apretar fuerte en los próximos meses para lograr la candidatura del próximo año, porque corren el riesgo de que, en el mejor de los casos, tengan que esperar hasta 2033, siete años a partir de este. Bastante tiempo en que todo puede pasar.
Pululan los casos. Uno muy relevante: del secretario de Gobierno de la Ciudad de México, César Cravioto. Si no es candidato en 2027 a la Alcaldía Gustavo A. Madero y el actual edil, Janecarlo Lozano logra reelegirse, Cravioto no podrá ser candidato en 2030. Tendría que ser mujer, porque en este caso opera de manera obligatoria la alternancia de género.
No es igual si hay alcaldesa, como en la Alcaldía Tlalpan, donde si Gabriela Osorio repitiera como candidata –lo que es poco probable– y ganara, en 2030 sí podría ser candidata la hoy coordinadora de Morena en el Congreso de la CDMX, Xóchitl Bravo, pues no existe la obligación de la alternancia de género de mujer a hombre, porque de lo que se trata es de abrir y garantizar espacios para el género históricamente subrepresentado. De cualquier manera, esto podría ser combatido ante las autoridades electorales. Falta ver quién se atreve.
En ese caso de Tlalpan, el diputado local Pedro Haces Lago no se vería afectado en 2030 si cualquiera de ellas fuera alcaldesa. Además, por su juventud podría bien repetir otros tres años como diputado local, si esa fuera su circunstancia política, y competir en 2033.
La alternancia de género ya está prevista en la Constitución Política. Mandata a los partidos a que en la integración de las candidaturas garanticen la igualdad sustantiva, paridad y alternancia de género para los espacios de elección popular como Alcaldías, Presidencias Municipales, Congresos Locales, Gubernaturas y la Presidencia. El Código de Instituciones y Procedimientos Electorales de la CDMX refuerza lo establecido en la Carta Magna. La obligación es la alternancia de hombre a mujer.

Sin embargo, en casos como Tlalpan, ya hay quienes están preparando recursos para presentarlos ante las autoridades electorales, para que mandaten la alternancia de género mujer-hombre, porque ahí de manera consecutiva ha habido cinco alcaldesas. Difícilmente prosperara, aunque seguro abriría una discusión interesante.
La alternancia de género va a afectar a aspirantes en específico, que van trabajando bien hacia 2030. En el PAN, en la Alcaldía Benito Juárez, todo apunta que Luis Mendoza se va a reelegir en 2027, por lo que en 2030 tendrá que ser mujer candidata, lo que dejaría sin posibilidades, por ejemplo, a los diputados Federico Chávez Semerena y Mario Sánchez y tendrían que esperar hasta 2033.
En Morena hay dos casos parecidos a este de los panistas: las Alcaldías La Magdalena Contreras, que encabeza Fernando Mercado, y Milpa Alta, de Octavio Rivero. Ambos traen buenos resultados, bien calificados, han mantenido la unidad en el partido y la oposición se ha atomizado o es casi inexistente. Seguramente se van a reelegir, porque tampoco tienen competencia en su partido. Obligatoriamente tocará mujer en 2030.
En Venustiano Carranza la alcaldesa Evelyn Parra ya no puede reelegirse. Precisamente por la alternancia de género y la prohibición del nepotismo en Morena, los hermanos Julio César e Israel Moreno ya no podrán ir uno tras otro en 2027 y 2030. Eso, y las posibilidades reales de perder el próximo año, seguramente llevarán a Julio César a postularse para el próximo año.
Hay nombres concretos, del oficialismo y la oposición, en que el jaloneo va a ser más intenso en los próximos meses, precisamente pensando en el riesgo de que por un asunto de alternancia de género queden fuera no sólo del 2027, sino incluso del 2030, y en el mejor de los casos tuvieran que esperar siete largos años. Esas son otras historias. Lo veremos.