Fuera de todo
Denise Díaz Ricárdez
Lo ocurrido con el primer examen de admisión en la UNAM que incluyó de puntajes inusitados a unos tres mil aspirantes a ingresar a licenciaturas, deja una gran lección de los alcances del uso de celulares e inteligencia artificial.
Ningún plantel ni ningún grado escolar es ajeno al empleo permanente de celulares o equipos de cómputo convertidos en auxiliares cada vez más eficientes en obtener información, útil o inútil, en las actividades académicas del alumnado.
Desde las altas esferas de gobierno ya hay alerta sobre ese fenómeno que afecta el desempeño escolar y se propone una regulación nacional del empleo de tecnologías y celulares en los planteles en la que han de participar los padres de familia.
Puede ser el antecedente precisamente de una disposición de orden federal orientada no únicamente a obtener información necesaria de alguna materia escolar, sino la distracción que originan esos equipos e incluso el denominado acoso cibernético que pueda afectar al alumnado.
Hasta ahora hay avances en esas medidas precautorias en 16 entidades del país en los planteles de educación básica, pero el caso es que también es necesario llevarlo a otros grados educativos superiores a la básica.
Datos oficiales revelan que hay 144 millones de líneas celulares activas que de una u otra manera claro que facilitan la comunicación familiar, amigos, negocios, servicios y hasta las que se utilizan para fines ilegales, por lo cual se ha emprendido el registro de todos los números.
Lo relevante del caso es que las tecnologías cada vez más perfeccionadas y la utilización de equipos son un fenómeno mundial y muy compleja la regulación, aunque lo importante es precisamente contribuir a equilibrios principalmente en sectores desprotegidos como son niños y jóvenes.
En cualquier lugar se puede apreciar que difícilmente se peude estar lejos del celular, una vuelta en cualquier reunión o restaurante o conciertos o lo que se pueda imaginar, están los celulares a la mano.
Así que la inteligencia artificial irremediablemente es parte de nuestras vidas y llegó para quedarse.