Magno Garcimarrero
(Mateo 7, 6)
Avispado agricultor
con hábitos nada lerdos,
mantenía entre sus recuerdos
la frase del Redentor:
“No deis perlas a los cerdos”.
Y siguiendo este tenor
fielmente se comportaba
por lo que a sus puercos daba
bellotas al por mayor,
no teniendo nada peor
de acuerdo a lo que pensaba.
Pero los chanchos reunidos
las comían muy complacidos
no dejando ni el olor.
con el tiempo este señor
observó que sus cochinos
daban jamones muy finos
porque eran agradecidos.
Así que bien prevenido
los patentó en cuanto pudo
con el nombre de Jabugo
donde había los producido
y surtiendo los pedidos
se hizo de mucho dinero,
hoy es muy rico el puerquero
que nos enseña estas notas
de una moral sin reservas,
que mejores que las perlas
son las modestas bellotas.
M. G.