Magno Garcimarrero
Jorge Amado
Se esforzaba un penitente
por saber cómo era Dios
y parlando a media voz
interrogaba a la gente.
Pareciendo impertinente
todo mundo lo burlaba
pero nadie le informaba
del aspecto del Supremo,
si es delgadito o relleno,
si es calvo o tiene papada.
Insistía en su desacato
preguntando cómo era
el que nos hizo de tierra
en un vital arrebato.
Pues no existiendo retrato
que muestre algo de su pinta
cual más se va con la finta
en la forma más atroz.
Y el que no conoce a Dios
a cualquier barbón se le hinca.
M.G.