Por Fred Alvarez Palafox
La mañana de este viernes, mientras nuestra capital apenas desperezaba bajo la luz cobriza del amanecer, el asfalto del Aeropuerto Internacional atestiguó el epílogo de una historia de poder. Aterrizó un vuelo que marcó el fin de una era para un alto mando militar: el Contralmirante Fernando Farías Laguna.
No descendió entre saludos marciales. No hubo escoltas de honor. Bajó bajo la severa custodia de la FGR, expulsado de Argentina y despojado definitivamente del amparo que otorga la investidura.
El trayecto desde el cono sur, con todo y su escala técnica en Colombia, debió ser un viaje directo hacia su propia tormenta. El hombre que alguna vez juró lealtad a la bandera, regresaba señalado de orquestar una compleja red de contrabando de combustible; Ese mercado negro que drena las venas de nuestro país y que, presuntamente, encontró en su red de contactos una vía de dispersión silenciosa y altamente lucrativa.
El protocolo estaba frío. Tras el examen del médico legista —el instante exacto donde se consuma la transición de servidor público intocable a hombre sometido a la justicia terrestre— inició su camino hacia el penal de máxima seguridad del Altiplano. Allá, confinado tras el concreto, muy lejos de la inmensidad del mar, guardará al juez.
Pero detengámonos en la narrativa oficial, porque ahí están las verdaderas preguntas.
Ayer, en un videomensaje, la fiscal Ernestina Godoy presumió la expulsión como un triunfo de inteligencia coordinada entre la FGR, Marina, Seguridad y Relaciones Exteriores. Y agregó un detalle que no podemos dejar pasar: agradeció la colaboración de las autoridades de los Estados Unidos y de Argentina.

Preguntamos, de manera puntual y directa: ¿Cómo colaboró Washington en este asunto? ¿Acaso participó el FBI? ¿Metió la mano la DEA? Sería muy sano para la República que nos dijeran qué papel juega Estados Unidos en la captura de un marino mexicano acusado de huachicol.
Además, las cosas cambiaron de golpe ayer. Detenido en Buenos Aires desde el 23 de abril por una ficha roja de Interpol, el proceso amenazaba con empantanarse. De pronto, vimos un giro táctico: el Estado mexicano desistió de la extradición para forzar una deportación inmediata. ¿El objetivo? Acelerar el reloj. La estrategia funcionó, pero nos deja una duda razonable: ¿Por qué tanta urgencia?
Para rematar, un detalle que ofende al Estado de Derecho: en todo el discurso de la fiscal Godoy, fue de llamar la atención la absoluta ausencia de la presunción de inocencia. “Donde haya crimen, habrá consecuencias”, sentencia. Pareciera que la condena ya está dictada desde un escritorio, olvidando que la justicia, la verdadera justicia, se prueba en los tribunales y no en los videomensajes.
Y mientras este sismo sacude las estructuras de seguridad, en el Palacio Nacional el silencio será la respuesta del día. Hoy la Presidenta no emitirá posicionamiento alguno sobre el tema. Desde muy temprano, Claudia Sheinbaum informó a través de sus redes que amaneció con una fuerte gripe, tos y fiebre. “Los médicos me han recomendado reposo”, escribió, delegando la conferencia matutina a la secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, para hablar de descubrimientos arqueológicos.
Un contraste por demás irónico: mientras el gobierno se dedica a desenterrar el pasado, el presente les explota en las puertas del Altiplano.
Por cierto, la Secretaría de Marina ya marcó su distancia. En un mensaje que omitió los nombres y rangos de los hermanos Farías Laguna, la dependencia aclaró que quienes hoy están bajo investigación no representan el honor ni la lealtad de sus elementos.
Para la historia inmediata!..
PD. El epílogo se escribió en el cono sur, a las 7:04 horas de este viernes. Alejandra Monteoliva, Secretaria de Seguridad en Argentina, publicó un video de 45 segundos con un mensaje que no deja espacio a diplomacias:
EXPULSAMOS A FERNANDO FARÍAS LAGUNA
Este delincuente mexicano solicitó asilo en Argentina para evitar que lo mandaran de vuelta a su país.
Gracias a un decreto del Presidente Milei, se lo rechazamos.
Lo encontramos. Lo detuvimos. Y ya lo expulsamos.
Argentina no es refugio de delincuentes.
El que las hace, las paga.”
Bolas!