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¿Estamos de poca madre?

ENTRESEMANA

“Si me tenías
¿Por qué cambiaste nuestro amor por un antojo?
Y desnudaste tu pudor ante otros ojos…” Manuel Mijares*

MOISÉS SÁNCHEZ LIMÓN

 

De acuerdo con el segundo informe de gobierno de la Princesa Caramelo y sus decires de la mañanera de ayer 2 de septiembre, los mexicanos estamos a toda madre y ella, émula de la madre patria, sujeta a presiones externas pero dispuesta a dar la propia vida. ¡Ajúa!

¿Hay complot gringo?, eso advierte la señora presidenta. ¿División entre los nuevos dueños del poder? ¡Patrañas!, la ingeniera Sheinbaum Pardo –según encuestas a modo– anda arriba de 70 por ciento en el top ten de popularidad. El pueblo bueno, la ama, dicen.

Sí, en jauja, felices. Atención médica chingona y puntual, harto empleo, servicios públicos de primer mundo, el jitomate a 35 pesos, la papa a 60, las tortillas hasta en 30 pechereques, educación despojada de los lastres llamados SNTE y CNTE, inseguridad a la baja, hartos narcos entregados a la autoridad estadunidense…

Usted, usted y ustedes pueden transitar por cualquier carretera y calle de las principales ciudades del país tarareando la melodía de su preferencia. Policías municipales, estatales y federales junto con elementos de la Guardia Nacional, pulcros, bien hablados, educados siempre dispuestos a atender cualquier requerimiento ciudadano.

¡Recórcholis, Batman Harfuch!

Cortésmente lo despojan de su motocicleta, del automóvil demostrándole que pedir la aportación de unos miles de pesos no es extorsión.

Son los acólitos del demonio, convertidos en hermanas de la caridad que, en nombre de la 4T y bajo el lema “no somos iguales” lo asaltan y madrean, como ejercicio para mantenerlo en forma y luego presentarlo ante un o una agente del Ministerio Público que dictará su destino: ¡prisión preventiva oficiosa!

Sí, ¡caray!, estamos en el inicio del tercer año de gobierno de la ingeniera presidenta que ha superado al del demócrata, honesto Andrés Manuel López Obrador, el Santo Niño de Tepetitán que sacudió su pañuelo blanco y aseguró que se había acabado la corrupción en México.

–¿Cómo demuestra que se acabó la corrupción? –le requirió una reportera en aquella mañanera dictada por el entonces dueño del poder e inquilino de Palacio Nacional, el prístino Andrés Manuel.

–¿Porque el Presidente de la República es honesto! –respondió Su Alteza Serenísima. Así que…

No hay asaltos en carreteras, menos en el Centro Histórico de la ajolotera Ciudad de México. Y si requiere atención médica, en el IMSS, el ISSSTE y hospitales del IMSS Bienestar o de la Secretaría de Salud siempre hay una cama para hospitalizarlo y suministrarle cualquier fármaco que requiera.

Y no, no, no es demagogia, ni pinches mentiras piadosas, por eso los 6 mil 400 pesos para que los adultos mayores paguen alimentos, renta y fármacos. Sí, más de 13 millones de mexicanos salieron de la pobreza y… sobreviven. ¿A poco no?

¡Ah!, no olvide usted el compromiso, a hueso, de combatir al crimen organizado tope donde tope porque el licenciado Donald Trump y su equipo se hartó de puras promesas con el incorruptible Andrés Manuel López Obrador que gustaba de las fotos con la mamá del señor Chapo y la orden personal para liberar a Ovidio “El ratón” Guzmán, que luego fue pepenado y enviado a Estados Unidos donde se convirtió en testigo protegido. Pero, pero…

Rubén Rocha Moya, Enrique Inzunza Cazares, Américo Villarreal, Mario Delgado, Alfonso Durazo, Marina del Pilar Ávila, Layda Sansores, Mara Lezama, Adán Augusto López Hernández y et al, morenistas de pedigrí junto con los juniors del Bienestar, José Ramón, Andy y Bobby, hijos del jefe del cártel del joder Andrés Manuel, ¿delincuentes, narcopolíticos? ¡Bah!

La ingeniera presidenta Claudia Sheinbaum Pardo exige pruebas y los defiende como acto de fe, acusa que son infundios, ataques de los resentidos de la ultraderecha, los que añoran aquellos días de vino y rosas, de los vende patria que abogan por la intervención de Estados Unidos en México.

Y lo dejó clarito en su informe rendido en el patio principal de Palacio Nacional, ante selectos invitados, entre ellos los dueños del dinero en México, gobernadores y gobernadoras, menos Maru Campos que tiene dignidad, ¡ah!, también ausente el pueblo, ese pueblo que la ingeniera Sheinbaum invoca como motor de su espíritu para gobernar.

¡Ajajá!

¿Llamar terrorismo a una pinche explosión de un auto bomba en el centro del municipio de Ojo Caliente, Zacatecas? ¡Ni madres!, no pasa nada, aunque suman 10 actos de esa naturaleza ocurridos en este año en la entidad gobernada por un ilustre, culto, sabihondo prohombre llamado David Monreal Ávila. Peccata minuta.

“Por eso, estamos revirtiendo el daño causado por el abandono en décadas en materia de salud (…)”, presumió la ingeniera Sheinbaum ante dizque millones y millones de televidentes que seguían la lectura de su segundo informe de gobierno ante las cámaras de Sepropie que transmite la mañanera, este que, dice la senadora Martha Lucía Micher Camarena, está entre los 10 programas más vistos en el mundo. ¡Sí, chingao, en el mundo mundial!

Luego la declaración patriotera:

“Y mientras yo tenga el honor de servir como Presidenta de la República, defenderé con toda firmeza nuestra soberanía, nuestra dignidad y nuestra independencia. Porque México es un país soberano. Y la soberanía no se negocia, no se entrega y no se comparte”.

Y estallaron los aplausos de los ahí reunidos en Palacio Nacional. Ahí las palmas del ingeniero Carlos Slim y otros capitanes del recurso fresco en México, codo a codo con integrantes del gabinetazo y legisladores del primer círculo de Morena.

Vestidos de bordados con punto de cruz y rebozos de Santa María, de pura seda, trajes cortados a la medida, cashmere y corbatas de seda italiana y camisas de hilo egipcio y perfumes, como dicen los que saben, de alta gama. ¿Y el pueblo pobre? ¡Bien, gracias!

Ahí la palabra de la Princesa Caramelo:

“En estos 23 meses de grandes cambios hemos mostrado que México es fuerte, tiene un pueblo extraordinario, sabemos dialogar y nos entendernos como un país democrático. Somos parte del proyecto de la Cuarta Transformación de la Vida Pública”.

¡Ah!, pero cuidadito. Sheinbaum Pardo advierte:

“Que nadie se equivoque: aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos; lo único que hay es la defensa del pueblo de México y su dignidad”, sostiene y advierte –no se ría, porfis– “México no se somete ni se detiene”.

Elia Cruz, representante de La hoguera, da pie a la victimización presidencial, la denuncia de algo así como el “complot gringo”, mediante una de esas preguntas que tiene tufo de maiceada por la oficina de Chucho Ramírez. Lea usted.

–En un último tema quiero preguntarle que: el director de la DEA, Terry Cole —como usted ya lo ha señalado—, de pronto tiene un discurso en contra de México, de su gobierno, como el de la semana pasada, que él insiste que “funcionarios de alto nivel tienen vínculos con el narcotráfico”, pero al mismo tiempo que dice esto reconoce al secretario de Seguridad, al único de su gobierno, por cierto, a quien llama “amigo de Estados Unidos y una persona confiable”.

¿No ve usted en estas declaraciones sobre el secretario de Seguridad que Estados Unidos esté encaminando una narrativa para intervenir quizá en unos siguientes procesos electorales de México, es decir, que está dando su respaldo directo al secretario de Seguridad?

Ellos buscan de una u otra manera, para debilitar a los gobiernos —porque este es uno de sus objetivos— y particularmente gobiernos independientes que defendemos la soberanía: dividirnos internamente, es una de sus estrategias, no de ahora, de siempre; generar divisiones al interior del Gabinete de Seguridad, generar divisiones al interior del Gabinete Federal. Son tácticas que usan ellos de injerencia –responde Sheinbaum Pardo.

Pero, entrada en gastos, con la mirada perdida en el horizonte sostiene:

“(…). Entonces, piensan que “por hablar bien de uno y mal de otros van a generar al interior división”, pero fracasan en eso, porque no lo logran, porque hay mucha coordinación y mucho patriotismo de todos de la defensa de México”. ¡Sopas, Perico!

–¿Entonces no considera que este sea un voto por el secretario de (Seguridad, Omar García Harfuch)?

No –responde la Princesa Caramelo–, lo que buscan es… y también influir en las elecciones nuestras. Pero es un asunto de siempre, y nada más nosotros tener claridad de ello. Entonces, no hay ni división ni problemas; ni “si hablan bien de uno y mal del otro”, generan problemas internos entre nosotros.

¿Usted le cree a la ingeniera Sheinbaum? ¡Yo tampoco! ¿Estamos de poca madre, Drakko? ¿Complot gringo? Porfis no te rías, porfis. Digo.

*Claudia Brant / Nahuel Schajris Rodriguez / Gian Marco, compositores de Si me tenías.

sanchezlimon@gmail.com   www.entresemana.mx   @sanchezlimon1

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