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Veracruz: las aguas electorales ya se mueven

Astrolabio Político

Por: Luis Ramírez Baqueiro

“La victoria pertenece al más perseverante.” — Napoleón Bonaparte.

 

Aunque en los partidos de oposición pareciera prevalecer una extraña calma, casi rayana en la inmovilidad, en Veracruz la maquinaria electoral ya comenzó a funcionar. El calendario dice 2026, pero políticamente la elección de 2027 ya está aquí.

El pasado 1 de octubre quedó formalmente instalado el Consejo Local del Instituto Nacional Electoral en Veracruz y, con ello, arrancaron las actividades del Proceso Electoral Concurrente 2026-2027. La entidad renovará sus 50 diputaciones locales —30 de mayoría relativa y 20 de representación proporcional—, además de participar en la elección federal para renovar la Cámara de Diputados.

Pero donde verdaderamente comenzaron a agitarse las aguas fue en Morena.

Esteban Ramírez Zepeta, dirigente estatal del partido, informó este domingo que más de 200 veracruzanos se registraron para buscar las Coordinaciones Distritales Federales de los Comités de Defensa de la Transformación y Soberanía Nacional correspondientes a los 19 distritos federales de Veracruz. El proceso morenista contempla también, en otra etapa, las 30 demarcaciones locales.

Doscientos aspirantes para 19 espacios dan una idea del tamaño de la disputa interna que viene.

Las primeras consecuencias ya llegaron hasta el gabinete estatal. Margarita Santopietro Peralta dejó la Secretaría de Desarrollo Social para buscar participar por Coatzacoalcos; también se han registrado otras separaciones de funcionarios vinculadas al proceso interno morenista.

El mensaje resulta evidente: la sucesión legislativa comenzó.

Habrá quienes busquen reelegirse porque sus partidos consideren que conservan rentabilidad electoral y habrá distritos donde la lógica política obligará a renovar rostros. Precisamente ahí estará uno de los dilemas de todos los partidos: decidir entre conservar estructuras conocidas o entender que una parte del electorado también exige renovación.

Mientras Morena se mueve, PAN, PRI y Movimiento Ciudadano parecen caminar a otra velocidad.

En el PRI vuelve a aparecer José Francisco Yunes Zorrilla. El excandidato a gobernador ha incrementado su actividad política y ha planteado públicamente la construcción de un frente opositor rumbo a 2027, aunque ha señalado que ello no significa necesariamente que busque personalmente una candidatura.

Su presencia, sin embargo, abre una pregunta inevitable: ¿hasta dónde beneficia a un partido reciclar permanentemente a sus figuras históricas? La política también tiene ciclos y el electorado suele cobrar factura cuando percibe que las boletas se convierten en territorio exclusivo de los mismos nombres.

Otro personaje que podría regresar es Américo Zúñiga Martínez. Tras abandonar al PRI después de tres décadas de militancia, el Partido Verde le abrió públicamente las puertas. Ahora circula la versión periodística de que podría aparecer en una posición plurinominal local por el PVEM; hasta ahora debe tratarse precisamente como eso: una versión política todavía pendiente de formalización partidista.

 

De concretarse, el movimiento seguramente provocaría discusión dentro del propio Verde: siempre resulta complicado explicar a la militancia histórica por qué un recién llegado puede colocarse rápidamente delante de quienes durante años hicieron trabajo partidista.

En Acción Nacional habrá que observar hasta dónde alcanza todavía la influencia de los grupos que durante años dominaron al panismo veracruzano y qué tanto la dirigencia pretende realmente renovar candidaturas. El reparto de posiciones permitirá saber si hubo transformación interna o solamente cambio de discurso.

Movimiento Ciudadano enfrenta otra prueba. Más allá de señalamientos y versiones que deben acreditarse antes de convertirse en afirmaciones, el partido de Dante Delgado tendrá que demostrar que la selección de sus candidatos responde a competitividad, trayectoria y arraigo, y no simplemente a la capacidad de determinados grupos para financiar campañas. En tiempos donde la infiltración del dinero ilícito constituye una preocupación para cualquier democracia, todos los partidos —sin excepción— deberían transparentar con rigor quién financia a quién.

Y habrá, además, un nuevo responsable del arbitraje federal en Veracruz.

Miguel Ángel García Onofre fue designado vocal ejecutivo de la Junta Local del INE y ya encabeza el Consejo Local. Al asumir, comprometió una organización sustentada en certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, máxima publicidad, objetividad y paridad. Su trayectoria incluye la presidencia del Instituto Electoral del Estado de Puebla y responsabilidades dentro del Servicio Profesional Electoral Nacional.

No será una encomienda menor.

Veracruz se encamina hacia una elección donde estarán en juego 19 diputaciones federales correspondientes a la entidad y 30 distritos locales. Morena ya tiene más de 200 manos levantadas solamente para sus coordinaciones federales. Enfrente, la oposición deberá decidir si reconstruye estructuras, renueva cuadros y presenta propuestas, o vuelve a recurrir a personajes conocidos esperando resultados diferentes.

Por ahora unos corren, otros calculan y algunos parecen dormir.

Pero nadie debería confundirse: la elección de 2027 ya comenzó en Veracruz.

Y como dicen los expertos, lo verdaderamente interesante vendrá cuando haya que pasar de levantar la mano a demostrar quién tiene estructura, votos y respaldo ciudadano.

Al tiempo.

astrolabiopoliticomx@gmail.com
“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx

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