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Columna de opinión

Adiós a la señora Taddei; se tardó

Fred Alvarez Palafox

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Por Fred Álvarez Palafox; @fredalvarez

 

El Instituto Nacional Electoral (INE) atraviesa hoy una de las crisis más graves de su historia reciente. Y esta vez, el golpe no provino de una reforma externa ni de un asedio frontal desde el poder, sino de sus propias entrañas. Es momento de hablar del colapso ético en la presidencia del árbitro electoral, mismo que desembocó en la inminente salida de Guadalupe Taddei. Se tardó.

La renuncia obligada de Taddei —efectiva a partir de este lunes 26 de octubre— expone con crudeza la vulnerabilidad de los órganos autónomos en el actual tablero político. Su salida, precipitada por una densa ola de filtraciones, señalamientos mediáticos y el cochinero administrativo documentado por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), deja una seria advertencia: la instrumentalización del combate a la corrupción ya opera como un mecanismo de presión institucional rumbo a las elecciones de 2027.

La ASF destapó una auténtica caja de Pandora. No hablamos de pifias contables menores, sino de un boquete financiero que supera los 66 millones de pesos. El catálogo de irregularidades es de un cinismo de ficción: personas fallecidas que seguían cobrando quincenas, decenas de funcionarios beneficiados con contratos simultáneos y, la joya de la corona, un simulacro electoral de más de 63 millones de pesos del cual no existe un solo papel que avale su ejecución. Pagamos millones por simular que simulaban.

Pero el verdadero escándalo tiene rostro, nombre y apellido. El innegable conflicto de interés entre Taddei y el proveedor José Alfredo Hernández Casillas borró, de un solo plumazo, la frontera ética que debe separar a la autoridad electoral de los negocios privados. Un breve video filtrado por Latinus bastó para desnudar la frivolidad del escenario.

Esa grabación no es el pasaje de una telenovela barata; es la estampa viva de la pérdida total del pudor institucional. Exhibe, en primera fila, cómo se dinamitó la indispensable distancia entre el árbitro de nuestra democracia y los voraces apetitos presupuestales que lo rondan.

Y en este desastre hay un culpable compartido: el Poder Legislativo. Fueron los legisladores —la mayoría oficialista— quienes, en su momento, dotaron a Taddei de facultades extraordinarias, anulando el contrapeso natural del Consejo General. Hoy, aterrados por el descontrol que ellos mismos habilitaron, intentan meter reversa. Pero el daño ya está hecho.

Taddei se aferró….

Durante semanas, la estrategia de Taddei fue el atrincheramiento. Aunque alguna vez sentenció solemnemente que «nadie está por encima del escrutinio público», cuando ese escrutinio tocó a su puerta, su único refugio fue el parapeto burocrático. Lo vimos hace apenas unos días en la mesa del Consejo General: ante el cuestionamiento directo del diputado Emilio Suárez (PRI) sobre su convivencia con un proveedor investigado por la UIF, la consejera optó por la evasiva pura: «Lo invito a que nos ciñamos al orden del día».”

Esa opacidad insostenible terminó por acorralarla, orillándola al “sacrificio político”. En su mensaje de despedida aseguró hacerlo con “serenidad y dignidad”, afirmando que los trabajos operativos avanzan por los cauces correctos.

“La decisión no releva a nadie del deber de esclarecer, con transparencia, rigor y debido proceso, los hechos que deban investigarse.Las personas cumplimos ciclos. Las instituciones permanecen”, añadió tras 33 años de carrera.

 

Adiós, señora, ¡que le vaya bien!

Aunque necesaria, es innegable que su salida provoca un sismo logístico en el INE, que no crisis.. Hay que recordar que el pasado 10 de septiembre arrancó el proceso electoral de junio de 2027, además de que el organismo debe coordinar a los 32 institutos electorales locales y está por definir a 24 consejeros de 16 estados. Como bien advirtió la organización Laboratorio Electoral, el Consejo General quedará integrado provisionalmente por solo 10 consejerías, lo que se traduce en el riesgo de empates durante decisiones clave, ya que la presidencia interina no tiene voto de calidad.

El proceso para sustituirla operará en dos pistas. Al interior del INE, el Consejo General deberá elegir a un sustituto provisional por mayoría simple (seis votos). Como apuntó Marco Baños, todo parece indicar que el acuerdo recaerá en el consejero Arturo Chávez, quien asumiría la encargaduría mientras San Lázaro hace su trabajo.

Por su parte, en la Cámara de Diputados, la reacción confirma una estrategia a marchas forzadas. A través de un video en X, el morenista Ricardo Monreal Avila evidenció la prisa de la bancada mayoritaria: anunció que este mismo lunes convocará a la Junta de Coordinación Política (Jucopo) para iniciar el proceso constitucional. “No habrá crisis, no habrá sobresaltos”, prometió el coordinador, calculando que el procedimiento normal tomará entre cuatro y cinco semanas, pasando por un Comité Técnico hasta llegar a la votación del Pleno (o a la insaculación, si no alcanzan las dos terceras partes).

Hoy, los partidos políticos tienen la obligación ineludible de no intentar capturar al órgano en su momento de mayor fragilidad. Ojalá —quiera Alá— que en esta ocasión impere un acuerdo político de altura; que todos se pongan las pilas y se evite a toda costa la insaculación. Guadalupe Taddei llegó a la presidencia del INE gracias al azar de una tómbola, y hoy están a la vista los costos de dejar el futuro del árbitro electoral a la suerte.

Vale la pena recordarlo: el Instituto se sostiene gracias a su servicio profesional de carrera, un baluarte que debe protegerse del desaseo de su cúpula. La renuncia de Taddei era indispensable para frenar una crisis mayor en la institución. Qué bueno que se fue.

Ahora, la prioridad es limpiar la casa y exigir el regreso de los contrapesos.

¡Para la historia inmediata!”

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