LOS CAPITALES
Por EDGAR GONZALEZ MARTINEZ
Los mercados globales enfrentan un momento crítico ante el inminente vencimiento del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, con Donald Trump advirtiendo que no prevé extender la tregua y condicionando la reapertura del Estrecho de Ormuz a un acuerdo definitivo, mientras el despliegue militar —incluido el portaaviones USS Gerald R. Ford— ya ha obligado a al menos 27 buques a cambiar su ruta, elevando el riesgo sobre el suministro energético global. En paralelo, la diplomacia se intensifica en Islamabad con delegaciones de alto nivel, en un intento por evitar una escalada mayor.
En el frente económico, la orden del Tribunal Supremo de Estados Unidos de reembolsar 166,000 millones de dólares a más de 330,000 importadores inyectará liquidez en un plazo de hasta 90 días, mientras el mercado descuenta un escenario incierto con un 49% de probabilidad de nuevas alzas de tasas. A pesar de la volatilidad, Estados Unidos mantiene el 62% de la capitalización bursátil global y sus índices muestran resiliencia, aunque las advertencias de la Agencia Internacional de la Energía sobre una volatilidad energética prolongada de hasta dos años refuerzan el riesgo de un escenario de estanflación si el conflicto en Ormuz se prolonga.
Ormuz en cuenta regresiva, tregua frágil y petróleo bajo presión estremecen a los mercados
La jornada financiera actual -nos dice Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group- está marcada por una compleja amalgama de tensiones geopolíticas en Oriente Medio, una reconfiguración de las expectativas de política monetaria en Norteamérica y una volatilidad persistente en los mercados de materias primas. Mientras la administración estadounidense navega entre la diplomacia y la firmeza militar, los mercados de renta variable intentan encontrar un suelo firme frente a la incertidumbre que genera el posible vencimiento de treguas internacionales y el cierre de rutas comerciales estratégicas. El panorama se define hoy por la resiliencia corporativa frente a un entorno macroeconómico donde la inflación y el riesgo de suministro energético dictan el ritmo de los flujos de capital.
En el frente político y diplomático, los ojos del mercado están puestos en la relación entre Washington y Teherán. Irán ha adoptado una postura firme ante la proximidad del vencimiento de un frágil alto el fuego de dos semanas con Estados Unidos, tras la ruptura de la tregua por parte de la administración estadounidense, según reportó el Teheran Times. No obstante, el presidente Donald Trump ha manifestado una apertura cautelosa, señalando su disposición a reunirse con altos líderes iraníes si se logra un avance significativo, subrayando que cualquier nuevo acuerdo con Irán será “mucho mejor” que el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA). Pese a este tono, la Casa Blanca mantiene la presión; Trump afirmó que es “muy poco probable” que prolongue el alto el fuego que expira este miércoles por la tarde, hora de Washington, advirtiendo que el Estrecho de Ormuz no se abrirá hasta que se firme un acuerdo definitivo.
En este contexto, el papel de mediador de Pakistán se vuelve crítico. Fuentes gubernamentales en Islamabad confían en lograr que Irán participe en conversaciones directas con EE. UU., mientras que una delegación iraní planea viajar a Pakistán este martes, según el Wall Street Journal y el New York Times. Por parte de EE. UU., el vicepresidente J.D. Vance y una delegación oficial aterrizarán en Islamabad en cuestión de horas. En paralelo, la Marina de EE. UU. mantiene una presencia activa; el CENTCOM informó que el grupo de ataque del portaaviones USS Gerald R. Ford realiza operaciones aéreas en el Mar Rojo, y se confirmó que las fuerzas estadounidenses han ordenado a 27 buques dar la vuelta o regresar a puertos iraníes desde el inicio del bloqueo.
En el ámbito comercial y macroeconómico interno, el Tribunal Supremo de EE. UU. ha dictaminado la ilegalidad de ciertos aranceles de la era Trump, determinando que solo el Congreso posee la facultad de imponerlos. Esto obligará al Gobierno a reembolsar hasta 166.000 millones de dólares a más de 330.000 importadores, un proceso que comenzará el 20 de abril y que inyectará liquidez a las empresas afectadas en un plazo de 60 a 90 días. Respecto a la política monetaria, el sentimiento de los operadores en Kalshi refleja una división del 50-50, con un 49% de probabilidades de que la Reserva Federal vuelva a subir los tipos antes de julio de 2027. Datos de la Fed de Chicago muestran una caída pronunciada en las ventas minoristas reales (excluyendo automóviles) durante la segunda quincena de marzo, lo que añade cautela sobre el vigor del consumo interno.
A pesar de las turbulencias, el mercado bursátil estadounidense sigue ostentando el 62% de la capitalización global, manteniéndose estable según informes de Goldman Sachs. Tras el anuncio del cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, el índice Dow Jones logró revertir sus pérdidas iniciales para entrar en terreno positivo, demostrando la resiliencia de los activos de renta variable ante choques externos.
El mercado está actualmente “comprando tiempo”. El éxito o fracaso de la delegación de Vance en Islamabad será el catalizador definitivo. Un acuerdo rápido impulsaría un rally de alivio en las bolsas, mientras que el fin definitivo del alto el fuego forzaría una rotación masiva hacia activos defensivos y materias primas. La disciplina en la gestión de riesgo debe ser máxima en las próximas 48 horas.
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