HOMO POLÍTICUS
PAVE SOBERANES
- El General Bucio por Urrutia, el Lunes
«Cuando intente impresionar a la gente con palabras, tenga en cuenta que cuanto más diga tanto más vulnerable será y tanto menor control de la situación tendrá». Robert Greene, Las 48 leyes del poder
Colocar la Letra D a un inocente fue un error involuntario de la gobernadora de Morelos, sin cálculo político-jurídico-gubernativo-mediático-social-personal.
La reconsideración de la humana salida de tono margarista representa en términos objetivos una sabia corrección política. Ayer acomodó en páginas de chismes, portales de inmediatez noticiosa y medios periodísticos que su gobierno tiene deudas económicas por pagar, un telegrama urgente de cinco párrafos, que ni Corín Tellado habría siquiera pensado.
La jefa del Piso 1 de Palacio de Gobierno tomó balanza y espada de la diosa preolímpica Temis y colgó la etiqueta delincuencial al abogado Salazar Yamanaka, capturado y encarcelado la víspera con un arma y dosis de droga que no traía consigo.
La jueza Yaredy Montes a la que sobra ética y sapiencia, ordenó libertarlo porque lo encontró inocente de los cargos que la jefatura estatal de Policía y la vieja procuraduría de Justicia le inventaron.
Palacio de Gobierno, es decir, Margarita González-Saravia, extendió la mano derecha y su compromiso permanente personal-institucional con «la legalidad, la justicia, el respeto irrestricto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales» que garantiza el constitucionalismo. A mi guatsapeó, tiempo ha, que en su gobierno había libertad de expresión…

Ella no debió decir lo que dijo, sino sus subordinados Miguel Urrutia —el lunes será reemplazado por el general Bucio, por instrucciones más allá de Tres Cumbres— y Fernando Blumenkron, jefe estatal de Policía y procurador de Justicia, que de origen ambos fueron lo que provocaron la colocación de La letra escarlata. O en todo caso, Edgar Maldonado, el muñequito de pastel del que muchos no saben qué cargo ostenta…
Tan sencillo que era echarse una asomada a la Plataforma México para comprobar si el inocente lo era o no lo era. Pero alguien prefirió violar la secrecía del teléfono móvil del inculpado…
Estudiosos o no de politología, la disciplina que oxigena el cerebro para entender las decisiones de poder, las instituciones y sus actores, saben que cuando fracasa la política aparece la violencia. Los alacrancitos que estudiaron Derecho Penal hablaban ya de persecución política —las instituciones, ¿instrumentos de venganza?—, pero el telegrama urgente margarista extendió a tiempo las libertades y ofertó diálogo.