Ricardo Del Muro / Austral
Por el momento, México ha salido “mejor” librado que otros países ante las medidas arancelarias que el presidente Donald Trump presentó el jueves 2 de abril, que llamó “Día de la Liberación”, pero ante un mercado mundial convulsionado y un futuro incierto para el T-MEC, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó el “Plan México”, que es una estrategia de 18 puntos para fortalecer la economía nacional y reducir la dependencia de las exportaciones a Estados Unidos.
Aunque el café mexicano goza de protección arancelaria bajo el Tratado de Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), las medidas de Trump impactarán el mercado mundial del grano, generando incertidumbre, presión sobre precios y desafíos logísticos que pueden afectar fundamentalmente a los pequeños productores.
En estados como Chiapas – el principal productor nacional del grano – la preocupación es tangible. Más del 80% del café chiapaneco se exporta a Estados Unidos. Aunque protegido legalmente, depende de un entorno comercial que ahora es volátil e incierto.
Los aranceles de Trump podrían afectar fundamentalmente las exportaciones de café de países líderes como Vietnam, Colombia, Brasil y Costa Rica, lo que puede dar una ventaja comparativa al café mexicano en el mercado estadounidense. Sin embargo, esto también podría derivar en una disminución de precios y afectar las cadenas de suministro, afectando a productores y consumidores por igual.
Ante esta situación es recomendable que los productores y exportadores se mantengan informados sobre las negociaciones comerciales y en el caso de Chiapas, la Secretaría de Economía, a cargo de Luis Pedrero y el Instituto del Café, cuyo director es Jorge Utrilla, brinden asesoría a los cafetaleros para aprovechar las ventajas del nuevo mercado y mitigar los impactos negativos de estas medidas en sus operaciones.
La próxima revisión del T-MEC está programada para 2026, pero las recientes tensiones comerciales entre los socios, además de los señalamientos de Trump en contra del tratado, hacen prever que las negociaciones se adelantarán y el gobierno estadounidense busque establecer relaciones bilaterales, terminando con el acuerdo de libre comercio que, bajo las siglas TLCAN, se estableció hace tres décadas.
En este sentido, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, ha señalado que las consultas para la revisión del T-MEC podrían iniciarse en el segundo semestre de 2025, en un contexto de creciente proteccionismo que podría dificultar las negociaciones.
Ante la situación de incertidumbre que había en la víspera de que el presidente Trump diera a conocer sus medidas arancelarias, un grupo de productores de café y cacao de Chiapas envió cartas al secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, solicitando la exclusión de estos productos de los aranceles adicionales, argumentando el impacto negativo que tendrían en la economía local y afectaría a más de 15 mil pequeños productores.
También trascendió que aproximadamente 10 tráileres cargados de café, equivalentes a 200 toneladas del producto valuadas en alrededor de 30 millones de pesos estaban detenidos en Tapachula y en la frontera de Laredo, Texas, en espera de que se dieran a conocer las tarifas arancelarias.
Los cafetaleros chiapanecos volvieron a respirar el jueves 2 de abril, pero han perdido la tranquilidad que garantizaba el acuerdo comercial que hoy está en peligro de desaparecer. Aunque el café mexicano todavía goza de la protección arancelaria bajo el T-MEC, su futuro inmediato no está completamente asegurado frente a las sacudidas del mercado derivadas de las políticas arancelarias de Trump.
El acuerdo comercial garantiza que el café que cumpla con las reglas de origen puede ingresar a Estados Unidos sin aranceles adicionales, lo que en teoría debería ofrecer certidumbre a los productores y exportadores. Sin embargo, la realidad del mercado cafetalero es más compleja. RDM