La Espinita
Andy S. K. Brown*
- “Chapitos”, libres; Cuen opacidad
- Y Sheinbaum ya condenó a Ruffo
- Turismo mundialista: Solo de lujo
¿Qué espera el gabinete de (in)seguridad de la señora Sheinbaum para detener a Iván Archivaldo Guzmán Salazar y a Jesús Alfredo Guzmán Salazar, hijos de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”?
¿Acaso a que, desde Estados Unidos, les avisen donde están localizables, porque las agencias de dizque inteligencia locales sirven aquí solo para puras vergüenzas?
¿O quizá están aguardando a que haya otra extracción organizada desde el exterior, pero ahora ejecutada por “La Mayiza”, facción en pugna con los “Chapitos” que aún no están bajo el peculio de los tribunales gabachos?
Es indudable la protección de Morena a estos dos delincuentes y a lo que queda de su cártel., luego de que hace dos años iniciaran la mayor guerra fratricida registrada en Sinaloa, tras el secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada.
Dos años, también, del asesinato de Héctor Melesio Cuen, diputado federal y exrector de la UAS, que el entonces mandatario en funciones, cómplice de “Los Chapitos”, mandó a encubrir con un montaje ordenado por él a la fiscalía “autónoma” de la entidad con costas en el Pacífico.
De nada ha servido, por cierto, que la también muy cuestionada Fiscalía federal haya denunciado tal montaje, pues sus autores siguen impunes. Lo peor es que tampoco ha avanzado un milímetro para arribar a la conclusión de las indagatorias oficiales, porque lo que sucedió a las afueras de Culiacán fue oportunamente denunciado por “El Mayo”: a Cuén lo asesinaron en el mismo sitio en donde a él lo secuestraron, muy probablemente en presencia de Rocha Moya, su contrincante político.
Lo peor es que, así como así, la FGR reservó hasta el año 2031 –o hasta que se extingan las causas que le dieron origen– la investigación del asesinato del exrector de la UAS bajo el argumento de que divulgar los datos representa un “riesgo real” de perjuicio al interés público o a la seguridad nacional.
Riesgo, sí, para los cuatroteros, no para la sociedad.
Así que, si no actúan la Defensa, la Marina, la Guardia Nacional ni la apantallante Secretaría de (in)Seguridad de Morena con los narcos es por su complicidad con el narco.
La misma razón ampara a la mediocre –por no decirle peor— FGR.
Ya ni lo disimulan.
* * *
Ya es inveterada costumbre de los gobiernos mexicanos eso de pasarse por salve sea esa parte el principio de que una persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario.
Garantizada en el Artículo 20 de la Constitución, lo mismo que en el Artículo 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y en el Artículo 13 del Código Nacional de Procedimientos Penales, la presunción de inocencia pasó a mejor vida en nuestro país desde el momento mismo en el que los legisladores espurios –impuestos por el INE con el fraudulento método de la sobrerrepresentación, unos; por el chantaje y la compra de lealtades, los otros– glorificaron la prisión preventiva hasta por pasarse la luz roja de un semáforo… bueno, eso ya es una exageración, pero sí lo hicieron para casi todo.
Pero las costumbres cambian. Y hoy, como nunca antes se había hecho, desde el tapanquito de Palacio Nacional, desde la semana pasada Sheinbaum actuó como fiscal, al decir que, en el truculento caso mal armado por Ernestina Godoy en contra de Ernesto Ruffo Appel, “hay pruebas abundantes, muchísimas pruebas”.
Pero lo peor es que ya lo condenó, como si ella fuese juzgadora, al haber dicho que “si el exgobernador tiene toda la documentación para probar su inocencia, entonces el sistema judicial actuará”.
O sea que no será la FGR la que demuestre la culpabilidad de Ruffo en los delitos que “infiere”. Deberá ser el acusado quien pruebe ser inocente.
Así, ¿cómo quiere que actúe el sistema judicial del “acodeón”, doña Claudia?
Usted ya dictó la línea.
Desde endenantes.
¿O fue AMLO?

* * *
Sin querer queriendo, The New York Times desvirtuó totalmente las engañosas cifras que había dado la secretaria de Turismo del gobiernito de la 4T, Josefina Rodríguez, con respecto a visitantes e ingresos económicos por la celebración del campeonato Mundial organizado por la FIFA.
Amparado en un estudio de Deloitte, el diario publicó el fin de semana anterior que “la llegada de turistas al torneo —tanto nacional como internacional— a México se situó un 40% por debajo de las previsiones del sector. Antes del torneo, las autoridades mexicanas habían estimado un impacto económico de hasta 3 mil millones de dólares, pero los cálculos más recientes del Ministerio de Turismo, que sitúan la cifra en 2,400 millones de dólares, resultan insuficientes.
Líneas aéreas y cadenas hoteleras ya informaron que, en lugar de incrementarse, su clientela disminuyó antes, durante y después del Mundial futbolero.
El costo de los boletos debió desalentar a muchos, porque en la misma nota del NYT se lee que lo que hoy se busca son “viajeros con un patrimonio muy elevado.”
Y ejemplifica apuntando que las compañías de vuelos chárter privados indicaron que estaban recibiendo numerosas solicitudes relacionadas con la Copa del Mundo y observaron un aumento en la llegada de pasajeros internacionales debido a los partidos. Rob Wiesenthal, fundador y director ejecutivo de Blade, una compañía de aviación conocida principalmente por su servicio de helicópteros, afirmó que el torneo generó el mayor volumen sostenido de pasajeros que jamás hayamos experimentado debido a un evento deportivo. Eso en Estados Unidos.
También que el aumento de la actividad de los jets privados en torno al Mundial fue notable, con un 17 por ciento más de vuelos a las ciudades sede durante todas las fases del torneo en comparación con el año pasado, según el rastreador de aviación ejecutiva WINGX.
Las empresas de viajes de lujo, como Embark Beyond, afirman que sus clientes suelen reservar a última hora, a pesar del considerable aumento de precio de los boletos de avión y las estancias en hoteles. Roman Chiporukha, fundador de Roman & Erica, señala que algunos clientes estadounidenses gastan cientos de millas de dólares en viajes para torneos. Añadió que, a menudo, los billetes para los partidos ni siquiera representan el mayor gasto, y que el alquiler de un jet privado puede costar hasta 80.000 dólares por trayecto.
Estamos condenados, pues, a no volver a asistir a un solo partido del próximo Mundial, desde ahora diseñado exclusivamente para quienes aparecen en los listados de las revistas Fortune y Forbes.
@AndySKBrown1
*Pseudónimo bajo el que se redactan informaciones comprobadas que son enviadas por lectores y colaboradores del portal Índice Político.