InicioJosé Luis ParraColosio: Sonora rumbo al 2030

Colosio: Sonora rumbo al 2030

José Luis Parra

 

Hace tiempo comentamos en este espacio que las sucesiones de Sonora y Nuevo León podrían terminar asociadas.

No era adivinanza. Simplemente había que observar el tablero completo.

Ahora la periodista Verónica Malo Guzmán pone sobre la mesa una interesante tesis que desarrolla precisamente esa posibilidad: tres políticos, dos gubernaturas en 2027 y una tercera oportunidad electoral que aparecerá en Sonora apenas tres años después.

Los nombres son conocidos.
Antonio Astiazarán en Sonora.
Adrián de la Garza en Nuevo León.

Y Luis Donaldo Colosio Riojas flotando entre ambos estados.

Tres aspirantes para dos sillas.
Aunque en realidad hay una tercera.
Nada más que está guardada para 2030.
Ahí está el detalle.

Verónica Malo Guzmán plantea que las sucesiones de Sonora y Nuevo León no deberían analizarse por separado porque Colosio puede modificar ambas con una sola decisión.

Tiene razón.

El actual senador fue alcalde de Monterrey, representa a Nuevo León en el Senado, pero está registrado electoralmente en Sonora y además carga con algo que ningún asesor de imagen puede fabricar: apellido, historia y raíces sonorenses.

Nada despreciable.
Mucho menos en política.
Su eventual candidatura a gobernador de Sonora tendría efectos inmediatos.

Primero, colocaría a Movimiento Ciudadano en una competencia donde actualmente no tiene la estructura territorial del PAN o Morena.
Segundo, dejaría libre parte del terreno político de Nuevo León.
Y tercero, obligaría a todos los demás jugadores a sentarse a negociar.

Incluido Antonio Astiazarán.

Aquí entra precisamente el elemento que hemos comentado anteriormente.

Para Colosio, Sonora podría no ser exclusivamente el objetivo.

Podría ser preparación.

Porque quien gane la gubernatura sonorense en 2027 solamente gobernará tres años.

Hasta 2030.

Y 2030, casualmente, será año de elección presidencial.

Qué coincidencias tiene la política.

Colosio tendría entonces la posibilidad de llegar a una gubernatura, adquirir experiencia ejecutiva estatal y tres años después encontrarse colocado frente a la sucesión presidencial.

Obviamente para eso primero tendría que ganar Sonora.
Pequeño detalle.

Porque una cosa es cargar un apellido famoso y otra ganar una elección.

También una cosa es aparecer bien en las encuestas y otra conseguir votos.

Las urnas suelen tener la mala costumbre de no leer columnas, encuestas ni estrategias de escritorio.

Ahí decide la gente.

Y precisamente por eso resulta interesante la propuesta analizada por Verónica Malo Guzmán.

Ella plantea que PAN, PRI y Movimiento Ciudadano podrían negociar las dos sucesiones como un solo paquete.

No sería romanticismo democrático.
Mucho menos patriotismo.
Serían intereses.
Como debe entenderse la política real.

Dante Delgado tiene una pieza importante con Colosio.

El PAN tiene a Antonio Astiazarán.

Y Adrián de la Garza representa una opción muy competitiva en Nuevo León.

Cada uno tiene algo que el otro necesita.
Eso se llama negociación.

Aunque después seguramente nos venderán el acuerdo como un acto de generosidad por México.

Tampoco exageremos.

En uno de los escenarios planteados, Colosio podría competir por Sonora en 2027 mientras Adrián de la Garza encabezaría un esfuerzo PRI-PAN en Nuevo León.

¿Y Toño?
Aquí aparece precisamente la peculiaridad sonorense.
Astiazarán podría esperar solamente tres años.
No seis.

Competir nuevamente en 2030 por una gubernatura ya de periodo completo.

Según refiere Malo Guzmán, esa posibilidad incluso estaría siendo manejada políticamente.

Interesante.

Porque entonces ya no estaríamos hablando de sacrificar a un candidato.

Estaríamos hablando de administrar tiempos.

Colosio 2027.
Astiazarán 2030.
Y Adrián de la Garza en Nuevo León.
Bonito en el pizarrón.
Falta que los interesados acepten.

Porque los políticos suelen apoyar los acuerdos cuando ellos aparecen encabezando la candidatura.

Cuando les toca esperar empiezan los problemas ideológicos.

Y las traiciones.

Pero hay otro participante que seguramente disfruta viendo estas operaciones desde primera fila.

Morena.

Para el partido en el poder, particularmente en Sonora, lo mejor sería una oposición fragmentada.

Toño por PAN.
Colosio por Movimiento Ciudadano.
Alguna representación priista.

Y Morena con toda la maquinaria gubernamental y territorial defendiendo la plaza.

Negocio redondo.
Morena ni siquiera necesitaría crecer demasiado.
Le bastaría con que sus adversarios dividieran los votos.

Por eso resulta importante observar lo que ocurra también en Nuevo León.

Movimiento Ciudadano no entregará gratuitamente su principal bastión político.

Dante Delgado tampoco administra una institución de beneficencia electoral.

Si mueve a Colosio hacia Sonora seguramente exigirá algo a cambio.

Posiciones legislativas.
Municipios.
Acuerdos.
O protección política para la siguiente estación.

Ahí puede estar realmente la clave.
Luis Donaldo Colosio Riojas tiene tiempo.
Mucho más que sus eventuales competidores.

Y una gubernatura de tres años podría convertirse en extraordinaria plataforma para construir una candidatura presidencial.

Claro, siempre y cuando gane.

Porque también existe la posibilidad de que todos estos acuerdos, encuestas, reuniones, cenas y cálculos terminen estrellándose contra algo bastante incómodo para los estrategas.

La ciudadanía.

Los políticos ofrecerán candidatos, alianzas y proyectos como quien coloca productos en un aparador.

Unos venderán continuidad.
Otros cambio.
Algunos venderán juventud.
Otros experiencia.
Y no faltará quien intente vender hasta esperanza reciclada.

Ya corresponderá a los sonorenses decidir si compran alguna de esas ofertas.

O si prefieren seguir con la misma opción.
Por lo pronto, algo parece cada vez más evidente.
La sucesión sonorense no necesariamente terminará de resolverse en Sonora.

Parte del acuerdo podría cocinarse en Nuevo León.

Y la mirada de algunos participantes probablemente ni siquiera estará puesta exclusivamente en 2027.

Estará en 2030.
Porque en política siempre conviene mirar la siguiente elección.
Especialmente cuando todavía no se ha ganado la primera.

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