InicioRoberto Abe CamilDe San Hipólito a la calle de Constancia

De San Hipólito a la calle de Constancia

La noche del 30 de junio de 1520 en medio de un torrencial aguacero, las tropas combinadas de españoles y tlaxcaltecas al mando de Hernán Cortés, sufrieron una estrepitosa derrota. Los vencidos tuvieron que abrirse paso entre la estrecha calzada, el fango y los canales. La mortandad fue terrible, el tesoro fundido en tejos de oro se perdió en el fondo del lago y sin temor a exagerar, los que lograron llegar a tierra firme en Popotla, lo hicieron de milagro.

Poco más de un año después, trás un cruento asedio México-Tenochtitlán se rindió el 13 de agosto de 1521, día de San Hipólito. A partir de entonces la fiesta patronal tomó una relevancia muy significativa, no sólo en el santoral novohispano sino también en el calendario real. En suma, se celebraba ese día al santo, pero también la victoria militar y la conquista del imperio mexica.

En el cruce que hoy conforma la intersección de la Avenida Hidalgo con el Paseo de la Reforma en la Ciudad de México, se encuentra el histórico templo de San Hipólito. La iglesia es hoy más conocida por la devoción a San Judas Tadeo y por la capilla lateral consagrada a los mártires de la guerra cristera, conflicto que en estas fechas cumple un siglo de haber estallado.

La Iglesia de San Hipólito no fue construida ahí al azar, resulta que en ese paraje, se dio el mayor número de bajas españolas durante la batalla de la Noche Triste. Trás la conquista se construyó ahí a iniciativa de Cortés, una Ermita en memoria de los españoles caídos. Alrededor de 1567 Fray Bernardino de Álvarez filántropo y fundador de hospitales, levantó junto al templo, el primer hospital para dementes en tierra firme americana. En 1599 la Ermita fue sustituida por el vistoso templo de tezontle con dos torres.

En 1528 y también por decisión de Cortés, se instituyó cada 13 de agosto el “Paseo del Pendón”. Celebración que consistió en una misa y un desfile por medio del cual el Cabildo de la Ciudad de México marchaba enarbolando el estandarte real del Palacio de los Virreyes hasta San Hipólito. La jornada fue por casi 300 años la parada militar novohispana.

Para 1745 el paseo había perdido lustre, las fuertes lluvias que suelen ser puntuales en esa época del año obligaban a los funcionarios virreinales a guarecerse durante el trayecto en los portones de casas y edificios. Más tarde se decidió hacer el paseo en carrozas, lo cual de plano despojó a la marcha de su toque marcial. En 1812, tiempos difíciles para el Imperio Español, por prudencia se tomó la decisión de cancelar la marcha y solo se mantuvo puntualmente la ceremonia religiosa, y no es hasta 1821 con México ya independiente, que Iturbide suprimió en definitiva el Paseo del Pendón.

Don Luis González Obregón en la monumental “México Viejo” plasmó la mejor crónica con la historia del Paseo del Pendón. Hace unos días los medios de comunicación dieron cuenta de que de 2021 a la fecha, algunas personas o asociaciones venían organizando una recreación del Paseo del Pendón. Lo anterior se puede considerar interesante como un ejercicio de memoria histórica, nunca como una apología o exaltación a posturas políticas o ideológicas, sobre todo tomando en cuenta la polarización generada en el país en los últimos años. Es importante que los mexicanos valoremos nuestra raíz hispana, pero este esfuerzo pierde todo su valor cuando se hace denostando o confrontando al valioso legado precortesiano. Lo anterior fue precisamente lo que obligó a los organizadores a cancelar la recreación de este año, cuando corrieron el riesgo de ser infiltrados por personas o grupos de extrema derecha.

Sin embargo el recuerdo del 13 de agosto no se ciñe únicamente a la recreación del Paseo del Pendón, sino que se enriquece con la conmemoración que en el histórico barrio de Tepito organiza el promotor cultural Mario Puga junto con diversos colectivos de la zona. La ceremonia se lleva a cabo en la esquina de las calles de Constancia y Santa Lucía en la Colonia Morelos, sitio donde Cuauhtémoc fue entregado a Cortés trás ser capturado por García Holguín. El lugar exacto de la captura se dio metros más adelante donde se alza la vieja capilla de La Conchita.

La ceremonia que dirige Puga tiene éxito por varias razones, es un acto apolítico donde se rinde homenaje al último Tlatoani y a su sacrificio, pero también se reconoce al mestizaje como punto de partida de la nación mexicana. El acto es solemne pues se solicita la presencia de tropas de DEFENSA, las cuales rinden honores a la bandera, se entona el himno nacional y se ejecutan marchas militares y música popular. A los breves discursos se añade la entrega de reconocimientos a personajes de la comunidad y posteriormente se celebran actividades culturales. Tepito es probablemente el único sitio en México, donde se honran las virtudes de Cuauhtémoc cada 13 de agosto por medio de genuino ejercicio de fraternidad cívico-militar.

Las torres de San Hipólito son testimonio de más de medio milenio de historia patria que van de las victoria de las tropas de Cuitláhuac en 1520 al relieve de Moctezuma Xocoyotzin en una esquina haciendo referencia a la leyenda del labrador. Pero también del boato virreinal con el Paseo del Pendón, de la filantropía y humanismo de Fray Bernardino de Álvarez y hoy del fervor popular a San Judas Tadeo, solo superado por la devoción Guadalupana. La calle de Constancia es a su vez manifestación y recuerdo del crisol a partir del cual se fraguó el 13 de agosto de 1521, el alma mestiza que es el México de hoy.

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