HOMO POLÍTICUS
PAVE SOBERANES
- Pasividad Lopezobradorista Ante los Cárteles
El común denominador en las operaciones contra el Barbas y el Mencho, que las separan 17 años, es la participación del Departamento de Defensa de los Estados Unidos de Norteamérica.
La víspera, en ambos casos, la comida rápida tuvo gran demanda en el Pentágono, en el condado de Arlington, VA, como en 2006 cuando la cacería del despiadado dictador iraquí Sadam Hussein.
Diecisiete años es nada, comparado con los más de 110 años que tienen EEUU y México en las relaciones contra el narcotráfico. Una hojeada al libro Narcohistoria [1916] de Carmen Boullosa y Mike Wallace, sacaría de dudas. La guerra no es calderonista, aunque criticada por quienes ahora su gobierno la reinició el domingo 22 en el estado mexicano de Jalisco.
Cuando el Barbas, una condueña de un departamento de Torre Altitude de Cuernavaca, donde concluyó la operación Acelerador, declaró a la revista Proceso que «venían güeritos que no hablaban español». En Tapalpa, JAL, «güeritos» participaron en la cacería del enemigo público número 1 de México y EEUU, enemigo, sí, aunque con señales de protección del gobierno, en el primer país.
En ambos casos, los gobiernos calderonista y sheinbaumista demostraron que sí podían perseguir a los que corren adelante, hasta alcanzarlos. Se llama voluntad, compromiso, responsabilidad. La paradoja entre uno y otro está en que al expresidente Calderón le criticaron de empezar la guerra —Boullosa y Wallace desmienten la especie dicha mil veces— y esas mismas voces, ahora, elogian la guerra, parte dos.
Entre las dos versiones, queda el patriarca de Tepetitán, tres días de varios más señalado, como siete años seguido, de quedarse cruzado de brazos, abrazando a los que seis años accionaron inmisericordes el gatillo, y a quienes mantenían, mantienen aún, relaciones peligrosas con el director general de la empresa criminal.
letraschiquitas
En 21 de 26 columnas de política en diarios impresos analizaron ayer la caída del Mencho, con títulos como México después de Oseguera, El fin de los abrazos, Sin el Mencho nuevo frente de guerra, El día después, Abatido, Hablemos de García Luna y Enmudeció Palenque. Pero en algunas de habló de Calderón y López Obrador, reconociendo el operativo sheinbaumista ejecutado por García Harfuch***. Si alguien dejó crecer al cártel de las cuatro letras fue el presidente López Obrador, como se consignó en algunos de esos análisis. De ahí que presumir que LO —fuertemente criticado en redes sociales y medios— dedicó un libro que envió desde Palenque a Víctor el Güero es… Mercado, haya sido mal tino ya destiempo del cenador yautepequense***. La vieja Policía Judicial de la vieja Procuraduría de Justicia capturó al ejecutivo de cuenta de un pillo siete suelas del oriente de Morelos, responsable además de que PAN, PRI y PRD se hayan lavado las manos antes de semana santa por designar coligadamente candidato al hoy edil, Jesus Christ Crown, a quien la abogada de la Nación pisa los talones.





