NEMESIS ABRIL
Fernando Meraz Mejorado
El Verde que se volvió podrido: corrupción, traición y decadencia de un partido que se vendió al poder
El Partido Verde Ecologista de México nació con una promesa noble: la defensa de la naturaleza, promover la sostenibilidad y ser una voz diferente en la política nacional. Pero con el paso de los años, esa bandera se convirtió en disfraz, y lo que comenzó como ideal se transformó en una maquinaria de poder, nepotismo y negocios turbios, de acuerdo con una investigación periodística.
Su historia comienza con Jorge González Torres, exfuncionario del PRI y fundador del partido en 1986 . Lo que muchos vieron como un giro hacia la ecología, otros lo asumieron como un movimiento estratégico: aprovechar una causa social emergente para construir un espacio político propio.
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González Torres tomó el discurso ambientalista, lo institucionalizó y lo convirtió en la identidad del partido, pero ganó la voracidad, alejándolo cada vez más del activismo ciudadano y acercándolo a los círculos del poder. Bajo su liderazgo, el PVEM dejó de ser un movimiento de defensa de la naturaleza para convertirse en una estructura política servil que negociaba su apoyo según las conveniencias del momento, alineándose con distintos gobiernos y partidos sin mantener una coherencia ideológica real .
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La herencia al “Niño Verde”: un partido como patrimonio familiar
En 2001, el mando pasó a su hijo, Jorge Emilio González Martínez, conocido como “El Niño Verde” . Con su llegada, el partido se consolidó como un negocio familiar. Se le acusó reiteradamente de la política: vender candidaturas en todos los niveles de gobierno, desde municipios hasta el Congreso, y utilizar las siglas como una herramienta para obtener beneficios económicos y políticos.
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El episodio más famoso y vergonzoso ocurrió en 2004, cuando se difundió un video en el que aparecía negociando un pago —según las denuncias, por más de 5 millones de pesos— a cambio de autorizar la construcción de un hotel en tierras sensibles de Cancún, áreas que debían ser protegidas por la misma causa que el partido decía defender . Aunque él negó los hechos, la imagen quedó grabada como el símbolo perfecto de la hipocresía: el defensor del medio ambiente convertido en traficante de permisos .
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Los “alfiles” y la red de corrupción
La decadencia no se limitó a la dirigencia máxima. A lo largo de los años, numerosos miembros del partido han sido señalados por actos irregulares:
– En 2009, el senador Arturo Escobar Vega fue detenido en un aeropuerto con un millón de pesos en efectivo dentro de una bolsa de marca, sin poder explicar claramente su procedencia .
– En 2021, la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad denunció que durante el gobierno de Manuel Velasco Coello en Chiapas (2012-2018), se habrían desviado más de 500 millones de pesos de recursos públicos, sin que hasta la fecha se hayan dado consecuencias judiciales firmes .
– En otros estados, se han registrado denuncias por compra de votos, manipulación de procesos internos y venta de espacios en las boletas electorales, convirtiendo al PVEM en uno de los partidos con mayor número de quejas por irregularidades.
Un partido encaramado al poder, sin principios
Lo más doloroso para quienes creyeron en su propuesta es que, a pesar de todo, el partido ha logrado mantenerse vigente, siempre cerca del poder. Se ha aliado con PAN, PRI y ahora con Morena, cambiando de color político según quién gobierne, demostrando que su única lealtad es con quienes les garantizan espacios y privilegios .
El verde que alguna vez representó vida y naturaleza hoy se ve marchito, manchado por la corrupción, la traición a sus principios y la decadencia de una clase política que ve en las causas sociales solo una oportunidad para enriquecerse y perpetuarse en el mando.–oOo – –