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Internacional

Demócratas toman el Congreso y perfilan disputa interna rumbo a 2028

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El Partido Demócrata de Estados Unidos arrebató a los republicanos el control de ambas cámaras del Congreso tras los comicios del 3 de noviembre, una victoria que lo coloca ante el reto de impulsar su agenda económica y definir su liderazgo rumbo a la elección presidencial de 2028.

Los demócratas aseguraron al menos 253 escaños en la Cámara de Representantes, por encima de los 218 necesarios para la mayoría, aunque alrededor de 20 distritos permanecían pendientes de asignación. La bancada demócrata en la Cámara baja tendrá, por primera vez, a más de 100 mujeres.

El resultado representa uno de los mayores cambios políticos desde la década de 1970, cuando el escándalo Watergate y la renuncia del presidente Richard Nixon provocaron un retroceso electoral para el Partido Republicano.

La nueva mayoría tendrá como prioridad atender el encarecimiento del costo de vida, en particular los precios de los alimentos, la gasolina, la vivienda y los servicios médicos, temas que influyeron en el voto de castigo contra la Administración de Donald Trump.

Hakeem Jeffries, quien se perfila para presidir la Cámara de Representantes, señaló que el partido buscará concentrarse en las necesidades económicas de los estadounidenses, en lugar de mantener una confrontación permanente con la Casa Blanca.

“Los estadounidenses no quieren que nos venguemos. Quieren que hagamos cosas por ellos. Hicimos campaña sobre el coste de la vida, ganamos con ese mensaje y ahora nuestro trabajo es gobernar pensando en ellos”, declaró el jueves en una entrevista con el programa Morning Joe.

Sin embargo, los demócratas deberán negociar sus iniciativas con Trump, quien permanecerá en la presidencia hasta enero de 2029 y ha advertido que recurrirá al veto contra las propuestas legislativas que rechace.

Dentro del partido existe además una postura mayoritaria contra iniciar de inmediato un nuevo juicio político o impeachment contra el mandatario republicano. Los dirigentes consideran que ese procedimiento podría absorber tiempo y atención sin garantizar su destitución, como ocurrió en intentos anteriores.

Otra decisión pendiente será evitar que las discusiones sobre asuntos identitarios releguen las propuestas económicas, después de años de confrontaciones por los derechos de personas transgénero y otros temas sociales.

Gina Hinojosa, quien se convertirá en la primera gobernadora hispana de Texas, sostuvo que el resultado refleja preocupaciones que trascienden las diferencias tradicionales entre izquierda y derecha.

“El debate izquierda-derecha no es ahora el que necesitamos. Se trata del 99,9% en el mismo barco frente a unos 15 multimillonarios del sector tecnológico que controlan el Gobierno. Eso es contra lo que votó la gente en estas elecciones, no solo los demócratas, sino también independientes y republicanos”, afirmó.

Dave Hopkins, profesor de Ciencia Política en Boston College, explicó que las disputas culturales han afectado durante la última década la capacidad demócrata para atraer a sectores trabajadores, incluidos votantes negros y latinos.

“Hay un consenso entre las distintas facciones del partido en que ahora tienen que centrarse en la economía y la igualdad de oportunidades. El problema es que la receta para conseguir esa mejora varía mucho según venga de unos o de otros líderes”, señaló.

Las diferencias entre el sector centrista y el ala progresista serán determinantes para establecer las políticas de la nueva mayoría. Jeffries representa al sector moderado, mientras que la congresista Alexandria Ocasio-Cortez encabeza una corriente que pretende ampliar las propuestas económicas y sociales de la izquierda.

La amplitud de la victoria da una ventaja a los centristas, que podrán aprobar iniciativas sin depender necesariamente de los votos progresistas. El escenario contrasta con la mayoría republicana de los dos años anteriores, cuando una diferencia de cuatro escaños generó dificultades constantes para aprobar acuerdos legislativos.

Los resultados también reflejaron que los demócratas pueden triunfar con candidatos progresistas y moderados. En Míchigan, Abdul El-Sayed obtuvo una victoria que fortaleció las aspiraciones del ala izquierda, mientras Jon Ossoff, en Georgia, y James Talarico, en Texas, lograron resultados relevantes desde posiciones menos progresistas.

La expansión electoral demócrata alcanzó distintas regiones del país, aunque Florida se mantuvo como uno de los principales bastiones republicanos. El resultado también modificó las perspectivas de Ocasio-Cortez, quien participó activamente en campañas de candidatos progresistas y figura entre los posibles aspirantes presidenciales de 2028.

En política exterior, varios dirigentes demócratas han comenzado a dar mayor prioridad a los problemas internos de Estados Unidos, particularmente después de las consecuencias económicas y políticas de la guerra contra Irán.

El-Sayed, próximo senador por Míchigan, defendió su rechazo a la asistencia militar a Israel al argumentar que primero deben atenderse las necesidades sociales estadounidenses.

“No creo que sea mi responsabilidad comprar armas defensivas para un Gobierno extranjero cuando nuestros propios niños están indefensos ante unas escuelas que llevan muchísimo tiempo infrafinanciadas”, declaró antes de los comicios.

Mark Brewer, profesor de la Universidad de Maine, señaló que esa postura retoma parte del discurso de prioridad nacional utilizado por Trump en sus campañas, aunque cuestionó que el mandatario involucrara a Estados Unidos en una guerra contra Irán.

Hopkins consideró que un eventual presidente demócrata podría mantener durante la campaña un discurso enfocado en las necesidades internas, aunque posteriormente buscaría recomponer las relaciones con los aliados internacionales de Washington.

La siguiente disputa del partido será por la candidatura presidencial de 2028. Entre los nombres mencionados están la exvicepresidenta Kamala Harris, Ocasio-Cortez, los senadores Jon Ossoff y Mark Kelly, así como el gobernador Josh Shapiro.

Harris ha mostrado nuevamente interés en competir por la Casa Blanca, mientras otros dirigentes podrían fortalecer sus aspiraciones en los próximos meses. El proceso interno comenzará en enero de 2028 con las elecciones primarias de Carolina del Sur, donde las distintas corrientes iniciarán formalmente la competencia por la nominación.

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