Columna de opinión
Deontología política
Alberto Woolrich Ortiz
Confucio defendió siempre la posición de que la ética tiene un gran valor cuando se aplica en la política: “cuando el gobernante obra rectamente, ejerce influencia sin dar órdenes; cuando no obra rectamente, todas sus obras son inútiles”.
Como todos los estudiosos del derecho y de otras ciencias lo saben, la expresión ética tiene su origen en el vocablo griego “ethos”, que significa costumbre. Por consecuencia, se estima en una situación de sinonimia con la palabra “moral” que, a su vez, deriva del vocablo latino “more” que, por su parte corresponde a “ethos”, o sea, la costumbre. Por tanto, la ética en la política se refiere a las normas que constituyen un determinado sistema de conducta moral, tal y como lo señalan las enciclopedias jurídicas que se consulten.
Conforme a todos los diccionarios que se examinen, la palabra “ética” encuentra una estrecha vinculación con la moral. Consecuentemente es parte de la filosofía que estudia la moral. Por moral, la ciencia política actual debe de entender aquellas reglas que hay que seguir para gobernar con el bien evitando el mal. Finalmente, también se tiene que decir que la palabra moral deriva del latín “morales”, que es lo relativo a la moral.
Por desventura en la actualidad, la política es, en general, un arte de hacer que vayan unidos la verdad y la mentira, de manera que el gobernado no sepa distinguir cuál es la mentira y cuál es la verdad.
En consecuencia, gramaticalmente, la abogacía independiente de la República, puede anticipar que la ética en la política se refiere a las reglas de conducta que deben de expresar la verdad y no la mentira que es la que rige en el hoy la actuación de los gobernantes en el desempeño propio de su actuar.
A la ética política ahora la abogacía independiente de la República la denomina “deontología de la transformación”, que traducido a castizo lenguaje significa colección o tratado de los deberes de la Cuarta Transformación de la Nación”.
Para el Movimiento de Regeneración Nacional, la tarea de esa deontología consiste en trazar la línea de conducta que se requiere tener para gobernar y dar continuidad al fenómeno de la corrupción y la narco-política.
Es cuánto.
Lic. Alberto Woolrich Ortiz.
Presidente de la Academia de Derecho Penal
del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C..
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