Diario / 121

Mauricio Carrera

 

Escribo para sosegar las tormentas propias de saberme entre el designio de la lucidez y la perplejidad del absurdo.

Es un teorema simple, no hay heroísmo. O sí, el mismo heroísmo de todos los que vivimos y sobrevivimos la dura realidad.

Hay quien se emborracha, quien reza a las sordas divinidades, quien escala las más altas cimas, quien mata y descuartiza, quien cree que el poder o el dinero alivian la angustia.

Yo escribo.

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