José Luis Parra
Los billaristas Durazo y Colosio juegan a dos bandas
Alfonso Durazo y Luis Donaldo Colosio Riojas están afinando su juego de billar.
A dos bandas.
La definición es simple, sencilla y práctica: una estrategia en la que un líder, un gobierno o un partido mantiene relaciones, negocia o aparenta pactar con dos frentes opuestos o incompatibles al mismo tiempo para obtener beneficios.
Durazo es experto.
Colosio es el alumno.
Pero aprende rápido.
Y en política, como en el billar, no siempre se golpea directamente la bola que se quiere meter.
Primero se toca otra.
A veces hasta dos.
Sabe bien Durazo que en estos tiempos de conflictos y presiones provenientes de Estados Unidos necesita mantener firme el apoyo del centro.
Esto en lo personal.
En lo político necesita espacios para hacer crecer su proyecto de sucesión en
Y ahí empieza el juego interesante.
Con los candidatos naturales de Morena, Durazo podría encontrarse con dificultades para llegar siquiera a primera base.
Con Colosio la historia sería diferente.
Movimiento Ciudadano podría convertirse en vehículo de una operación política mucho más amplia de lo que aparenta.
No necesariamente para derrotar a Morena.
Quizá para garantizar el duracismo.
Porque una cosa es entregar el gobierno.
Y otra muy diferente entregar el poder.
Durazo necesita un relevo confiable.
Alguien que no llegue a Palacio de Gobierno con ganas de abrir cajones, revisar expedientes, levantar alfombras y preguntar qué pasó durante los seis años anteriores.
Y qué mejor que la familia.
Colosio ha dicho en distintas ocasiones que Durazo es familia.
Y bien dicen que para cuidar la espalda no hay como un pariente.
Aunque sea político.
Sonora vale la pena.
Y para conquistarlo podría ser necesario jugar a dos bandas.
De esa forma habría gobernador confiable y, paralelamente, diputados locales confiables que ayudaran a blindar el legado duracista.
Hasta aquí todo parecía avanzar dentro de ciertos márgenes de entendimiento.
Pero Colosio lanzó una bola con demasiada fuerza.
Durante la sesión de inicio del periodo legislativo con motivo del Segundo Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum aseguró que nunca en la historia moderna del país un solo proyecto había reunido tanto poder en tan pocas manos.
Y Durazo respondió.
Fuerte.
Demasiado fuerte para alguien a quien considera familia.
Le dijo, palabras más, palabras menos, que tiene futuro, pero que todavía no le llega; que tiene mucho por aprender y todavía más por madurar.
También le recordó su paso por la alcaldía de Monterrey y cuestionó su autoridad moral para criticar al gobierno federal.
No fue un coscorrón.
Fue un descontón.
Colosio tampoco dejó pasar el golpe.
Respondió que Durazo hablaba de su futuro mientras él hablaba del futuro de México.
Y luego lanzó otra bola:
“De mi futuro me encargo yo. Que le ponga su total atención a Sonora, no a mí”.
Bonita familia.
Ahora viene la parte interesante.
¿Realmente se rompió la relación?
¿O estamos viendo una partida de billar mucho más sofisticada?
Durazo necesita demostrar lealtad a Claudia Sheinbaum.
Colosio necesita construir una personalidad opositora.
Uno requiere mostrarse defensor del proyecto de la 4T.
El otro necesita dejar claro que no es comparsa de Morena.
Entonces ambos ganan con el pleito.
Durazo manda al centro el mensaje de disciplina.
Colosio manda a sus potenciales electores el mensaje de independencia.
Juego a dos bandas.
El problema es que en política algunas bolas toman efectos inesperados.
La confrontación podría complicar las negociaciones que desde Movimiento Ciudadano se realizan para sumar estructuras políticas provenientes del PAN, particularmente aquellas relacionadas con Alejandro López Caballero y Guillermo Padrés.
Para los padrecistas, la cercanía de Colosio con Durazo representaba cierta garantía.
Una especie de salvoconducto.
Si ahora creen que el gobernador rompió con el senador, podrían pensarlo dos veces antes de brincar del PAN a Movimiento Ciudadano.
O pedir mejores condiciones.
En política hasta las reconciliaciones tienen precio.
Por eso sería un error concluir que Durazo y Colosio ya terminaron su relación.
Podrían estar peleados.
Sí.
Pero también podrían estar jugando.
Durazo necesita a Claudia.
Pero podría necesitar a Colosio.
Colosio necesita presentarse como opositor.
Pero para conquistar Sonora podría necesitar a Durazo.Noticias locales Sonora
Uno juega con Morena.
El otro con Movimiento Ciudadano.
Y los dos podrían terminar jugando para el mismo proyecto.
La sucesión.
Falta saber quién mete la bola ocho.
Y quién termina pagando la mesa.