Mensaje Político
Alejandro Lelo de Larrea
Lo que no logró la oposición ni en su mejor momento en las campañas presidenciales de 2024, la FIFA con la mano en la cintura lo ordenó: le prestaron, y gratis, el Zócalo de la Ciudad de México con todo y bandera monumental izada, esa que le fue negada a decenas de miles de personas que hicieron movilizaciones en defensa del INE o del Poder Judicial.
Es el Fan Fest de la FIFA, un comercialote instalado en lo que actualmente se puede denominar Zócalo S.A., un espacio hoy popular a medias porque ha sido entregado, al menos durante los casi 40 días del Mundial, para que grandes empresas de bebidas, comida chatarra y firmas deportivas se anuncien y vendan sus productos a precios exorbitantes.
De a 60 pesos una botellita de agua; 100 pesos un refresco, por supuesto Coca Cola, la marca patrocinadora, esa que no soportan líderes de la 4T, como en su momento el presidente López Obrador, que la aludía como “aguas puercas”; que la presidenta Claudia Sheinbaum tampoco quiere, pero ha tenido que tomarse varias fotografías con enormes imágenes de la refresquera. Como dice el refrán: el que evita la piedra, tropieza con ella.
Desde la fila para la entrada al Zócalo S.A. se topa la gente con el comercialote: la marca de las pantallas. La entrada es gratuita. Ya sería el colmo que cobraran para entrar a la plaza del pueblo, la del corazón de la nación. Pero eso sí, adentro es propiedad privada. Por eso revisan las mochilas, no tanto por seguridad, lo que buscan es evitar que la gente introduzca comida o bebidas. Tienen que comprar al interior, porque si no, la FIFA pierde. Es el gran negocio para las marcas que ahí venden caro sin pagar impuestos, porque la exención fiscal es otro de los privilegios que exige la FIFA a los gobiernos de países sede del Mundial.
Desde la entrada aparece el primer vendedor “oficial” con precios fuera de proporción: 300 pesos una michelada. Eso sí, cerveza cero alcohol o, como decía el que primero hablo del bienestar para las familias allá en 1994: dan sidral por cerveza. El gancho es que ofrecen como “regalo” un “vaso conmemorativo”. Es de una marca de cerveza con el logo del Mundial 2026. ¡Grandiosidad para la colección! Le harás publicidad a Corona con el vaso y aparte de todo les pagaste por ello. Las llamadas papitas, esas frituras chatarra que prohibió la SEP vender en las escuelas, cuestan 60 pesos.

Sin temor a equivocarse, puede afirmarse que el 99% de la gente no compra nada. Por eso surge la duda de si no es una pésima estrategia vender tan caro. Pero seguramente les importa más la presencia ahí en el comercialote del Zócalo S.A., donde según informaban el viernes pasado habían alcanzado ya el millón de visitantes en las dos primeras semanas de haberse instalado. A ese ritmo terminarán con 2.5 millones de visitantes en las cinco semanas del torneo.
En uno de los rincones se ubica la FIFA Store, donde para no errarle venden más caro que en tiendas deportivas. Le subieron los precios a la casaca oficial de la Selección Mexicana: la verde de aficionado la venden en 2 mil 710 pesos (comúnmente vale 2 mil), y la de jugador 4 mil 060, cuyo precio regular ronda los 3 mil 500.
Para fortuna de los visitantes, hay una serie de stands instalados por el Gobierno de la Ciudad de México, que no son parte del comercialote. Hay un set lúdico para niños, con lotería y futbol de rejilla. Se promueve la cultura de la capital del país. Por orden de la FIFA, no pudieron colocar al ajolote con el balón, pero tampoco se ve por ningún lado la mascota oficial del Mundial, el jaguar, que nomás no pegó.
Hay un carro de Cablebús en el que se simula un viaje. Pero también es el sitio donde se puede comer algo a precios accesibles y que potencialmente beneficia a los productores de nopal, específicamente de Milpa Alta, como parte de un programa de Comisión de Recursos Naturales de la CDMX. Ahí venden churritos de amaranto, de nopal, de harina de soya, de harina de setas, de a 20 pesos. Mazapanes y nopales deshidratados, también de a 20 pesos. Ahí sí está repleto de gente comprando.
La FIFA logró otro imposible: las calles aledañas al Zócalo capitalino fueron liberadas del comercio informal, seguramente muy a pesar de la llamada Autoridad del Centro Histórico, encarnada en el ex diputado local Carlos Cervantes Godoy, a quien también se le puede decir el primer vendedor ambulante de la zona. Todavía quedan 20 días de comercialote en el Zócalo S.A. y seguramente nada cambiará. Lo veremos.